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El pueblo de Tuetal dijo ayer adiós a Marbely Ortiz y Jorge Arturo Alvarado (“Koki”), en las honras fúnebres que se llevaron a cabo en la iglesia de la localidad.
Un templo lleno a reventar y un cortejo de amigos, vecinos y familiares condujeron los cuerpos de la madre y su hijo, quienes perdieron la vida el martes al incendiarse la casa donde vivían, en Tuetal Norte.
“A veces nos aferramos a este mundo y olvidamos que nuestra presencia acá es pasajera”, refirió en su sermón el padre Felipe Rodríguez. “Simplemente es la voluntad de Dios que así como un día nos dio la vida, no es que la quite para dejarnos sin algo que nos regaló sino para darnos la vida eterna. Porque Dios los amó, Dios se los llevó”, añadió.
Una vez finalizada la misa, los cuerpos fueron llevados a su última morada, el Cementerio de Tuetal. Ahí Rosa Bermúdez, madre de Marbely, no pudo más con sus emociones y aferrada al féretro de su hija no daba crédito a la desgracia y prometía que en su corazón siempre la llevaría, lo mismo que a su nieto.
Mientras tanto, Marco Antonio Alvarado, esposo y padre de las víctimas, trataba de hacerse el fuerte, pero siempre fue traicionado por las lágrimas cuando algún momento bello le pasaba por la cabeza.
EN EL SALÓN COMUNAL
Las tres familias que perdieron todo en el incendio fueron llevadas al salón comunal de Tuetal, donde duermen y comen, por lo menos hasta este jueves (incluido), mientras se les resuelve la situación.
Pero ya recibieron buenas noticias, pues el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) prometió hacerse cargo de los alquileres por espacio de seis meses a un año.
Al mismo tiempo, la alcaldía alajuelense trabajará para tratar de conseguir la donación de unas casas prefabricadas para levantarlas en el lote donde ocurrió la tragedia, según comentó a DIARIO EXTRA Lizeth López, miembro de la Asociación de Desarrollo Integral, que junto al IMAS y la Municipalidad atienden a las familias.
“Acá todos estamos colaborando, pues habemos como 12 personas trabajando para que las familias estén bien”, manifestó López.
En el salón hay señoras que llegan a cocinar para las personas que perdieron todo en el incendio, pero también a sus familiares, que vienen de lejos a visitarlas. Se les están dando los cinco tiempos de comida y un lugar donde pasar la noche.
En cuanto a las nuevas viviendas, López dijo: “Ya tenemos dos opciones, que debemos ir a visitar junto con funcionarios del IMAS, y creo que será ya mañana (hoy) que vayamos”.
NO HAY QUEJAS
En la casita que estaba frente a los apartamentos donde empezó el incendio, que también fue consumida por las llamas, vivían cinco personas más que también están en el salón comunal.
María Isabel Núñez Delgado y sus cuatro hijos han recibido un gran apoyo de la comunidad, por eso ella misma afirmó: “No tenemos de qué quejarnos”.
Marco Esteban Núñez Delgado (23), María Isabel Soto Núñez (20), Jorge Luis Soto Núñez (17) y Karla Angélica Soto Núñez (11) viven un capítulo que pocos quisieran en su vida, aunque los más jóvenes, según relata su madre, ni cuenta se han dado de la gravedad del asunto.
“¿Qué les podemos pedir a los jóvenes? Hasta el momento no están preocupados por nada, bueno, Marco Esteban sí me está ayudando, pues se da cuenta de que debemos movernos, pero los demás saben que entre Esteban y yo los vamos a sacar adelante como sea”, concluyó.
Y así, sabiendo que la vida continúa, las familias que vieron cómo el fuego les quitaba todas sus pertenencias, además de dos vidas insustituibles, tratan de mirar hacia adelante y seguir de la mejor y más digna manera.
MUY AMOROSA CON LOS CHIQUILLOS
Cuando todo había terminado, Hazel Venegas, la mejor amiga de Marbely Ortiz, comentó a El Periódico de más Venta en Costa Rica sobre su manera de ser, lo cariñosa que era con los niños y lo lista que estaba siempre cuando de ayudar a alguien se trataba.
“Era una excelente persona. La conocí cuando estaba embarazada de Jorgito y luego de que nació, ella le daba de beber a mi bebé y yo al de ella, además era quien me cuidaba a mi hijo porque yo tenía un negocio. Ella era muy unida con nosotros y no le negaba un favor a nadie”, recordó.
Comenta que la cocina y el cuido de Jorgito eran sus pasiones, tanto que siempre buscaban la casa de Marbely para ir a tomar café, pues hacía “unas tortillotas deliciosas”.
“Cuando yo estaba en el negocio, ella me llevaba siempre un platito de comida y de una vez me decía que ahí estaba mi hijo bañadito, vestidito y comidito”, agregó Venegas.
También recuerda que no solo con su hijo “Koki” era cariñosa, pues con su bebé siempre andaba para todo lado, hasta la llamaba “vieja loca” porque, según Marbely, Hazel descuidaba mucho a su bebé.
“Usted siempre debe chinearlo mucho y darle bastante de comer”, recordó Venegas que le decía Ortiz.
De esta manera Tuetal despide a Marbely y Jorgito, “Koki” como le decían en la casa, mostrando solidaridad, cariño e interés por las personas en necesidad, en urgencias, y dando apoyo a quien lo requiera.