
Que los clientes de la empresa Communications Systems pudieran preferir productos fabricados en Estados Unidos pudo ser uno de los motivos para que cierre sus puertas en Costa Rica.
Así consta en un comunicado de prensa oficial emitido por la empresa y transmitido por la agencia de comunicación Reuters, que ya es de conocimiento de la Coalición de Iniciativas para el Desarrollo (Cinde) y el Ministerio de Comercio Exterior.
Justamente esta es una de las medidas que el Presidente de Estados Unidos propuso impulsar en su administración, repatriar a las empresas gringas.
Suttle era la división de Communications Systems, que ahora dejará sin trabajo a 113 empleados.
Se trata de un proveedor global de infraestructura de conectividad y servicios para despliegues de redes de banda ancha. La planta se ubicaba en Alajuela.
En esta se desarrollaban operaciones, incluyen la terminación de fibra y la producción de moldeo por inyección.
El cierre tiene como objetivo principal aumentar la eficiencia de las operaciones de Suttle, mejorar el tiempo de entrega y la disponibilidad de sus productos.
“Estas acciones también se deben a la disminución de los ingresos en el segmento de negocios de Suttle de CSI, que ha experimentado dos años de pérdidas de explotación. Las actividades de liquidación comenzarán esta semana y se espera que toda la producción se transfiera dentro de los próximos seis meses. Suttle continuará atendiendo a sus clientes sin interrupción”, informó Roger Lacey, director ejecutivo de CSI.
Agregó que Suttle tiene presencia en Costa Rica por más de 28 años y la decisión de cerrar la instalación de Alajuela no fue fácil.
“Nos enfrentamos a la realidad de que los clientes, principalmente en los Estados Unidos, exigen un rápido giro de pedidos, prefieren productos fabricados en Estados Unidos y demandan valor por dinero gastado, por lo que no podemos mantener nuestras dos instalaciones de producción \”, añadió Lacey.
No obstante, Alexánder Mora, ministro de Comercio Exterior, dijo a DIARIO EXTRA que esto es solo una coincidencia y ya sabía de la salida de la empresa antes de la llegada de Trump al poder.
“Coincide con la llegada de la administración decirle al consumidor que prefiere los productos hechos en Norteamérica. Ellos venían teniendo pérdidas en varias líneas. Para nosotros es un caso puntual, no es que cuando las empresas vienen a Costa Rica vienen en cadena perpetua, todo depende de la evolución de la compañía. Esto ha ocurrido con otras empresas en el pasado”, señaló.