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El republicano Donald Trump asumirá este 20 de enero como el presidente 47 de los Estados Unidos con la “trifecta gobernante”; es decir, cuando el mandatario tiene el control de ambas cámaras del Congreso: la de Representantes y el Senado.
Tras las elecciones del 5 de noviembre de 2024, el Partido Republicano obtuvo 220 escaños en la Cámara de Representantes contra 215 del Partido Demócrata.
También ostentarán mayoría en el Senado, con 53 votos contra 47 de los demócratas.
Estos resultados suponen en principio que el presidente podrá sacar adelante sus proyectos políticos sin encontrar mayor oposición.
Por el lado judicial el mandatario también contará con una Corte Suprema de mayoría conservadora.
No es la primera vez que Trump está al frente de la Casa Blanca con la mayoría republicana en ambas cámaras. Así ocurrió en su primer mandato, en los dos primeros años (2017-2018), porque a medio periodo se llevan a cabo elecciones legislativas, lo que sucederá en noviembre de 2026 y donde la distribución variaría.
En los Estados Unidos para la aprobación de una ley el proyecto llega en primera instancia a la Cámara de Representantes, donde debe recibir mayoría de votos para avanzar.
Posteriormente la iniciativa es conocida por el Senado, donde requiere tres quintas partes de los votos para continuar y finalmente ser firmada por el presidente.
Eso significa que debe tener al menos 60 votos en el Senado, cifra con la que Trump no cuenta, lo que implicaría algunas trabas. Esto genera la necesidad de negociar para alcanzar acuerdos.
Por ejemplo, cuando Trump gobernó por primera vez aprobó una ley fiscal que redujo el impuesto empresarial del 35% al 21% y recortó algunos tributos a las personas físicas.
Pero algunos miembros de su propio partido se resistían a estas reformas, lo que implicó trabas para que avanzaran.
Para Carlos Cascante Segura, analista internacional de la Universidad de Costa Rica (UCR), otro elemento que podría presentar dificultades es que el Partido Republicano no está tan unido como se piensa.
“Trump tiene mucho peso en el partido, pero hay temas en los que él está en las antípodas con gente de su propio partido, entonces, aunque tenga mayoría, eso no quiere decir que todos los senadores y congresistas van a estar de acuerdo en todo y las mayorías no son tan grandes”, explicó.
El experto prevé que los cambios tributarios que quiere el presidente electo sí avancen, pero que haya división en cuanto a los recortes fiscales, según cual sea.
“En el caso de migración sí creo que todos los republicanos se pondrán de acuerdo, pero no es posible decir que en automático todo caminará”, agregó.
Buscar la lealtad
Ante ese panorama Trump ha marcado la pauta de su segundo mandato eligiendo una administración en la que la lealtad a sí mismo prima sobre cualquier otro criterio.
Insiste en que ha aprendido las lecciones de su primer mandato, cuando su gobierno estaba formado por republicanos experimentados que no se identificaban necesariamente como trumpistas puros.
“El mayor error que cometí fue elegir a gente (…) que no debí haber elegido”, personas “desleales o malas”, dijo en octubre el expresidente al podcaster estrella Joe Rogan.
Entre las personas a las que apuntaba su comentario está su ex vicepresidente Mike Pence, quien el 6 de enero de 2021 se negó a bloquear la certificación de la victoria de Joe Biden por parte del Congreso, en contra de las órdenes del entonces presidente Trump.
Esta vez el mandatario electo espera elegir a un vicepresidente que lo siga hasta el final: J. D. Vance.
Desde su victoria el 5 de noviembre, “lealtad, lealtad, lealtad” ha sido la consigna de Trump a la hora de componer su gobierno, explica a la AFP Julian Zelizer, profesor de la Universidad de Princeton.
La Constitución estadounidense establece que el presidente nombrará y el Senado dará su “consentimiento y designará” a ciertos altos cargos del país, como los miembros del gabinete y embajadores.
Cada uno de los nominados debe recibir el apoyo de una mayoría simple de senadores.
Antes de ello deben comparecer en persona ante los foros pertinentes, como el Comité Judicial en el caso del fiscal general, y responder preguntas sobre sus objetivos en el puesto o su trayectoria.
Entre los más polémicos está Pete Hegseth, expresentador de Fox, para liderar el Pentágono y el “halcón” Marco Rubio como secretario de Estado, quienes tendrán que enfrentarse al Senado para ser confirmados en el cargo.
