
Redacción deportes, EFE. – Bélgica se reencontró consigo misma en un momento clave, cuando la eliminación sobrevolaba en el ambiente y debía ganar a Nueva Zelanda para acabar con todas las dudas que había despertado en el Mundial; zanjadas con dos goles de Trossard, uno de De Bruyne, otro de Lukaku, otro de Saelemakers, una victoria cómoda y el primer puesto del grupo G, en tensión hasta el final porque no dependía exclusivamente de él.
En dieciseisavos aguarda un tercero, el próximo 1 de julio en Seattle. Corea del Sur, Ecuador, Senegal, Argelia o Austria aparecen como posibilidades en el horizonte. Por ahí circula el futuro más inmediato de Bélgica, que ha mejorado, pero que necesita más. No es una referencia muy amplia ganar a Nueva Zelanda. Todavía no. Debe mostrar más ante oponentes de más calibre. Esta vez propuso 35 remates, diez entre los tres palos.