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Las cifras de hechos violentos, entre ellos homicidios, secuestros y asaltos, van en aumento. Sin embargo, entre esos delitos también se incluye la trata de personas.
Los dos tipos de trata más comunes en el territorio nacional son trabajo forzado y trabajo sexual. Un dato importante es que en Costa Rica no se cumplen los estándares mínimos para eliminar esta problemática.
De acuerdo con un estudio que realizó la Embajada de los Estados Unidos en 2023, el Gobierno en comparación con otros años redobló esfuerzos para combatir este flagelo y en lo que va de 2024 solo se contabilizan 2 casos.
Estos esfuerzos se reflejaron en materia de protección de las víctimas.
Además, el Gobierno identificó 38 víctimas de trata, casos registrados durante el 2023: 13 de trata sexual, 11 de trata laboral, 5 de trata sexual y laboral, y 9 de formas no especificadas de trata.
Las autoridades informaron que 18 eran mujeres adultas, 1 hombre y 5 menores de edad.
De las 38 identificadas, 20 son costarricenses y 18 extranjeras. Asimismo, las autoridades informaron que en su mayoría provienen de República Dominicana, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela.
MUJERES ENTRE LAS PRINCIPALES VÍCTIMAS
Durante los últimos cinco años los tratantes de personas explotan a víctimas nacionales y extranjeras, así como a nacionales en el exterior.
Estos criminales someten a mujeres a la explotación sexual y a los hombres a trabajo forzado dentro del país, siendo particularmente vulnerables aquellos que viven en las zonas costeras del Pacífico y cerca de las fronteras norte y sur.
Las autoridades informan que los tratantes a menudo operan de forma independiente, sin conexión con el crimen organizado, para explotar a las víctimas.
DIARIO EXTRA consultó a Enrique Arguedas, director de la Policía Profesional de Migración, cómo ha venido creciendo este delito y cuáles son los modus operandi para tener acceso a las víctimas.
“Generalmente los reclutadores operan por medio de engaño, debido a que ninguna persona aceptaría si le dicen que la van a capturar o a engañar. Todas estas cosas se dan por este medio y una vez que toman control de la persona o que la tienen físicamente en su poder, la mantienen bajo la organización por medio de chantajes, violencia física y un sinfín de artimañas”, explicó.
En el caso de los extranjeros, los reclutadores les quitan los documentos o los secuestran y de esta manera se aseguran de que no salgan del país.
“Muchas veces les ofrecen un trabajo atractivo, una buena remuneración económica. Además este tipo de empleos parecen fáciles, decentes y honrados, donde no hay que hacer mucho esfuerzo.
Cuando la persona se presenta al sitio, la capturan y empiezan a someterla a otras actividades sexuales y laborales”, comentó.
Asimismo, las principales víctimas de estos delitos son mujeres y hombres de entre 18 y 45 años, pero principalmente las féminas tienen incidencia en temas sexuales.
“(Las mujeres) tienen más incidencia en temas sexuales, mientras que en el caso de los hombres es el trabajo forzado. Por ejemplo, hay víctimas de algunas nacionalidades que se dice llegan a ciertos territorios y deben pagar con trabajo fuerte por cierta cantidad de años para saldar la deuda de lo que la organización invierte en llevarlas de un lugar a otro”, añadió.
DAÑOS PSICOLÓGICOS
Los daños psicológicos que llegan a sufrir las víctimas tras estar sometidas durante años a trabajo forzado o trabajo sexual son graves.
El Periódico del Pueblo consultó a la psicóloga María Ester Flores, quien nos explicó cuáles son las consecuencias a futuro en la salud mental de quienes sufrieron esta situación.
“Estas son de las agresiones más severas que pueda sufrir una persona porque todos sus derechos humanos son transgredidos. Ahí hay violencia física, emocional, sexual y patrimonial en el sentido de que te roban de tu casa”, manifestó.
De acuerdo con la experta, los mecanismos de defensa se agotan en estas circunstancias y es una forma simbólica de morirse lentamente quien vive un trauma así.
Además las víctimas requieren atención especializada desde el momento de su rescate para cubrir sus necesidades inmediatas, conocer sus derechos y el proceso judicial y de reconstrucción de vida posterior.
También es clave seguir proporcionando protección y asistencia a la víctima durante y después de su proceso jurídico, recuperación y eventual reinserción en la sociedad.
Es esencial garantizar el apoyo emocional, psicosocial y económico durante todo el proceso.
La atención migratoria para su regularización en el país de destino o retorno seguro a su nación de origen es muy importante para evitar que vuelva a caer en las redes de trata.
TRABAJO DEL MINISTERIO DE SEGURIDAD
Sobre este tema DIARIO EXTRA consultó a Mario Zamora, ministro de Seguridad Pública, quien afirmó que trabajan constantemente con la Policía Profesional de Migración en operaciones que han dado buenos resultados.
“Hay varios casos judicializados en materia de trata. Tenemos un reto que tiene que ver con una banda que se denomina Los Talibanes, que son un grupo de taxistas informales que llevan extranjeros a diferentes puntos de ingreso ilegal en la frontera con Nicaragua”, declaró.
Otro aspecto a rescatar es que actualmente el Ministerio de Seguridad Pública trabaja en conjunto con colegas de Panamá y Estados Unidos en un grupo de investigación activo sobre este tipo de organizaciones. Estas bandas no operan solo en Costa Rica, sino también a lo largo de todo el flujo migratorio y tienen especial impacto sobre las personas que se desplazan de sur a norte y pretenden llegar a los Estados Unidos.