
Dentro de tres meses un grupo interdisciplinario de profesionales tendrá listo el protocolo de atención para los asegurados transexuales, con el fin de ofrecerles tratamiento hormonal y psicológico. La decisión la tomó la junta directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en su sesión del jueves pasado.
La iniciativa fue expuesta por José Loría, quien aclaró que no se trata de cirugías de cambio de sexo ni estéticas, sino de un programa de atención para estos pacientes, que son marginados tanto en el sector educativo como en el laboral, y lo que pretende es hacer un abordaje de una atención integral que tome en cuenta sus problemas físicos y emocionales.
Después de elaborado el protocolo de atención se capacitará a los funcionarios para que esta población sea atendida con oportunidad y buen trato porque muchos son estigmatizados.
“Producto de la marginación hace que muchos de ellos busquen sus tratamientos hormonales y se automediquen, luego presentan efectos secundarios que son un problema de salud pública”, explicó.
Según el directivo, la población transexual en Costa Rica puede llegar a 200 y cerca de 100 están asegurados, quienes recibirían las terapias hormonales, que para Loría más que los costos para la institución deben valorarse que están asegurados y los tratamientos son para conservar su salud.
“Yo llevé la propuesta porque tengo conciencia y me he sensibilizado con su problemática. Es un grupo muy marginado y excluido de la sociedad, requieren ser tratados como personas que han tenido una autodeterminación de su género que no corresponde a su sexualidad biológica”, detalló Loría.
DISFORIA DE GÉNERO
De acuerdo con los expertos, las personas con disforia de género creen que son víctimas de un error de la naturaleza y están cruelmente encarceladas en un cuerpo incompatible con su sentimiento interno de masculinidad, feminidad u otro (identidad sexual).
Es decir, varones que se sienten como mujeres atrapadas en el cuerpo de un hombre y viceversa. Algunas personas sienten que no son masculinas ni femeninas y se encuentran en algún punto intermedio, que son una combinación de los dos o cuya identidad cambia. El término sexualidad periférica se refiere a algunas de estas variaciones de la identidad sexual.
La disforia de género suele desarrollarse en torno a los 2 años y los pacientes pueden presentar las siguientes conductas o actitudes: prefieren vestirse e insisten en que pertenecen al sexo opuesto, desean despertar siendo del otro sexo, prefieren participar en juegos y actividades asociadas al sexo opuesto, y tienen sentimientos negativos sobre sus genitales.
Por ejemplo, una niña puede insistir en que se dejará crecer un pene y en que se convertirá en un niño, también querrá orinar de pie. Un niño puede fantasear acerca de ser mujer y evitar los juegos bruscos y competitivos. Se sentará para orinar y deseará librarse del pene y los testículos.
En los pequeños con disforia de género el malestar asociado a los cambios físicos de la pubertad lleva con frecuencia a la solicitud de tratamiento para hacer su cuerpo más similar al de las mujeres.
Según los estudios, la mayoría de niños que prefiere actividades que se consideran más apropiadas para el sexo opuesto (denominado “comportamiento no conforme con el género”) no tienen disforia de género. Por lo anterior siempre es bueno consultar con los especialistas sobre su comportamiento.
LEVANTÓ LA VOZ
Mario Redondo, diputado del Partido Alianza Demócrata Cristiana, levantó la voz en contra del acuerdo directivo aduciendo que la CCSS no tiene dinero para llevar a cabo mamografías o ultrasonidos y acuerda hacer tratamientos hormonales para personas trans.
“Eso es irresponsable. Quieren quebrar la Caja. Usemos los recursos de la institución responsablemente. El dinero se debe usar en cosas que urjan a la gran mayoría de personas, en tratamientos, equipos, exámenes y demás cosas para pacientes que enfrentan situaciones de vida o muerte”, advirtió el legislador.
Dijo que pedirá cuentas a la junta directiva de la CCSS e insistirá en disponer de los recursos racionalmente. Reconoció la autonomía de la institución y que sus recursos no se aprueban desde la Asamblea Legislativa, pero considera que desde el ámbito de control político ejercerá presión para que no se quiebre la Caja y proteger sus finanzas.