
La época seca empezó y con ella se reportan altas temperaturas de hasta 36 grados en Guanacaste y la parte occidental del Valle central, así lo señala el Instituto Meteorológico Nacional (IMN).
Dicha situación pone en guardia al Cuerpo de Bomberos, pues las condiciones climáticas favorecen incendios en charrales, a los que se suman aquellos ocasionados por la zafra de este inicio de año en diferentes zonas de Tiquicia, así las cosas, se da un incremento en las llamadas de auxilio por temor a que estos incendios pongan en peligro viviendas, animales y las vidas humanas.
Es usual que durante el fin y principio de año los apagafuegos reciban por día más de 200 llamadas de vecinos alertando sobre un lote en llamas o bien una quema de caña que se ha salido de control, mientras que durante otros meses dichas solicitudes se reducen a 100 o menos, así lo manifestó Allen Moya, jefe de la Unidad de Ingeniaría de Bomberos a DIARIO EXTRA.
Hasta el 17 de abril del año anterior, el Cuerpo de Bomberos Tuvo que atender 25 emergencias de cañales solo en los cantones guanacastecos de Cañas y Carillo.
ESTE AÑO YA TIENE CASOS
Mientras que en lo que va de este 2021 ya se registran más de 8 eventos de este tipo, la cifra es preocupante, pues de acuerdo con el Departamento de Prensa de Bomberos, casi el 50% de las emergencias durante los primeros cuatro meses del año son por quema de plantaciones de este tipo.
Asimismo, el país ha reportado incremento en la productividad de caña por hectárea, el más reciente Informe del Estado de la Nación señala que en 1984 se obtenía en promedio lo equivalente a 60 toneladas de caña por hectárea, mientras que para el 2019 el rendimiento subió a 78 toneladas, lo cual a su vez tiene una asociación con el mayor número de reportes de quemas, así como de terrenos asolados por el fuego.
A criterio de los expertos, la mayoría de quemas tienen su origen en actos vandálicos, aunque en algunos casos sí pareciera que los propios productores provocan el incendio, esto muchas veces sin los permisos correspondientes, medidas de seguridad y control, o bien sin tomar en cuenta las consecuencias.
Entre los factores que ayudan a que las llamas se propaguen rápidamente por otras áreas es que muchos cañeros no hacen las rondas con un tamaño mayor a tres metros, es decir, que los espacios entre cada lote de cultivo no presentan una línea divisora establecida que evite que las llamas se propaguen a lotes colaterales.
Para Ronny La Touche, es indispensable que se tomen todas las medidas correspondientes ya que el exceso de confianza podría pasar una cara factura tanto en pérdidas de bosque como humanas.
Cada emergencia por quema de cañal que Bomberos atiende le cuesta a la benemérita institución alrededor de ¢200.000.
Durante este periodo de zafra, los productores pueden quemar la caña de azúcar para la corta, pero en un horario establecido, que comprende desde las cuatro de la tarde y hasta las siete la mañana con los debidos permisos establecidos por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). En este aspecto esta institución señala que más de la mitad de los cañeros independientes no presentan la solicitud obligatoria y generan sus quemas en la ilegalidad.
Ileana Ramírez, de extensión agrícola del MAG, afirmó que, en el verano del 2020 anterior, la mayoría de las quemas de cañales se hizo de manera ilegal.