
En medio de una sesión de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el canciller Manuel Tovar condenó las sistemáticas violaciones a los derechos humanos por parte del régimen Ortega-Murillo en Nicaragua.
El jerarca condenó las persecuciones a líderes religiosos, los asesinatos de los opositores políticos, así como el debilitamiento de la democracia y la limitación de libertades individuales.
“Valoramos que esta Asamblea General haya expresado su preocupación por el deterioro de la situación democrática y los derechos humanos en Nicaragua. Condenamos el asesinato del mayor en retiro Roberto Samcam, ocurrido en mi país el 19 de junio de 2025”, dijo Tovar.
Además, cuestionó la permanencia de fuerzas militares extranjeras que están presentes en el país vecino, así como la proliferación de actividades ilegales como minería ilegal cerca de la frontera. “Costa Rica observa con enorme preocupación la persistente y reciente presencia en Nicaragua de fuerzas rusas y de organizaciones terroristas como Hamás y Hezbolá”, subrayó.
Las declaraciones de Tovar se generan una semana después de que la presidenta Laura Fernández se convirtiera en blanco de críticas por parte de algunos sectores de oposición y exmandatarios, quienes cuestionaron a la jerarca por referirse al régimen nicaragüense como un “Gobierno que han elegido tener” los ciudadanos de este país centroamericano.
En una entrevista, la líder costarricense evitó profundizar en la situación política interna nicaragüense y señaló que su administración continuará apostando por una convivencia respetuosa entre ambas naciones.
La jerarca destacó la relación histórica entre ambos países, así como los vínculos económicos y sociales que comparten debido a la migración y el comercio fronterizo.
Según indicó, Costa Rica mantiene una relación de vecindad basada en el respeto y aseguró que durante su Gobierno esa dinámica continuará. “Nosotros tenemos una relación armoniosa (con Nicaragua) dentro de lo que cabe y en mi Gobierno seguirá siendo así”, afirmó.
Pese a ello, reconoció que las relaciones diplomáticas entre ambos países siguen siendo limitadas. Desde el 2018, Costa Rica retiró a su embajador en Managua en medio de la crisis política nicaragüense y, desde entonces, la representación costarricense permanece al mando de un encargado de negocios.