
Si la semana pasada San Carlos se retiró del Rosabal Cordero casi eliminado, tras caer 2-0 ante Herediano en semifinales, se puede decir que ayer casi sale campeón del Ricardo Saprissa, luego de empatar 1-1 en el primer pulso de la final de la segunda vuelta del torneo de Clausura 2019.
Volvió a ser San Carlos, no el equipo flojo que se presentó ante los florenses. Esta vez fue aquel cuadro ordenado tácticamente, bien parado atrás, cerrando espacios, extendiendo el juego por las bandas y conectando con Álvaro Saborío.
Si bien es cierto por algunos lapsos del partido se vio superado por un Monstruo que fue más emocional que otra cosa, los Toros del Norte soportaron el chaparrón y golpearon cuando tuvieron la oportunidad.
ATAQUE MORADO Y GOL
El choque arrancó con dos horas de retraso por el fuerte aguacero que cayó en buena parte del territorio nacional y provocó que la gramilla se empozara.
Esa incertidumbre de si habría partido o no golpeó más a los sancarleños que a los saprissistas, por lo menos así se vio en los primeros compases del compromiso.
El local fue lo que se esperaba de arranque: volcado al ataque en busca de un golpe tempranero que les condicionara el juego a los visitantes, pero sus hombres no estuvieron finos frente a la portería defendida por Marco Madrigal.
Ni Johan Venegas, ni Mariano Torres, ni Randall Leal, ni Christian Bolaños, ni Marvin Angulo, quienes conformaron el aparato ofensivo de la “S”, tuvieron la tranquilidad para finalizar las jugadas que crearon en el último cuarto de cancha.
Pero en el fútbol hay una primicia que pocas veces falla: el que no los hace los ve hacer.
Fue Marcos Julián Mena quien le puso cifras al marcador cuando al minuto 41 encontró una pelota suelta, que tomó, entró al área y ante la salida del guardameta Gómez definió a un costado para silenciar el Ricardo Saprissa (0-1).
RUBILIO AL RESCATE
Ese gol al cierre de la primera mitad meneó el vestuario morado, como los temblores que se sintieron este domingo. La charla de Centeno tuvo que estar fuerte porque sus jugadores salieron con otra actitud al campo, recordaron que están jugando una final y se fueron con todo en busca de la paridad.
El Paté movió sus fichas y modificó el sistema de juego para sumar más hombres al área rival. Primero sacó al contención Guzmán y metió al catracho Rubilio Castillo, quien más tarde se convertiría en el salvador morado.
Luego sacó a David, el lateral izquierdo, y metió un extremo ofensivo como Suhander Zúñiga. Por último ingresó Jairo Arrieta por el creativo Angulo. Esos cambios le permitieron al Monstruo al menos rescatar 1 punto en su campo porque la derrota pudo ser catastrófica.
Fue Castillo quien de cabeza al 63’emparejó los cartones. El resto de juego fue un Saprissa volcado al ataque y un San Carlos replegado saliendo al contraataque.
En el balance final los Toros del Norte salen mejor parados del primer pulso porque empataron, anotaron de visita y ahora resolverán en su campo. Aunque como históricamente se ha dicho, no se repartan nada mientras el Saprissa esté vivo.