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En vísperas de las próximas elecciones municipales, es importante dejar claro que todo voto cuenta. Acudir a las urnas comprende la única forma de cambiar lo que no vemos bien en un país, empezando desde el gobierno local.
Si bien este se considera el proceso más complejo de la historia, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) tiene la esperanza de derrotar el abstencionismo y que sean más quienes participen de los comicios.
Hay gente que dice: “Si no vota, después no se queje”, y llevan razón, porque este mecanismo es la única forma de ejercer una fuerza para que las cosas mejoren.
La última encuesta del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) deja ver que ya las personas no votan por un partido, sino por las propuestas de un candidato, y ojalá así sea.
El trabajo del actual gobierno local también es tomado en cuenta para elegir a quienes llevarán las riendas por los próximos años, incluyendo a síndicos y regidores.
Debemos volver a creer en la política, porque de lo contrario estamos perdidos. Si no acudimos a las urnas, dejamos que unos cuantos definan nuestro futuro.
Entre los temas vitales para las comunidades están la recolección de basura, los impuestos municipales, la planificación urbana, el arreglo de caminos y la atención de temas tan relevantes como el acceso al agua potable.
Las municipalidades deben estar siempre al servicio de la ciudadanía, pero desafortunadamente muchas veces las obras se ven hasta que llega el período electoral.
El Tribunal Supremo de Elecciones y medios de comunicación responsables como los de Grupo Extra realizaron un gran esfuerzo por llevar la información más completa posible para ayudar a los habitantes a tomar la mejor decisión.
Más de 70 años llevamos con esta tradición democrática y debemos confiar en la institucionalidad del país. Demos el ejemplo y salgamos a votar este domingo.
Hasta ahora solo cuatro de cada 10 personas están ciento por ciento seguras de que irán a votar. Ese número debe cambiar y todos podemos hacer que se revierta el vergonzoso abstencionismo del último proceso.
En 2020, votó un poco más que un tercio de la población habilitada para ello. Eso significa que hubo un 63,7% de abstencionismo en aquella oportunidad.
Creemos que hacer las elecciones municipales separadas de las nacionales es lo correcto.
Y es que el Código Electoral describe la participación en los comicios como un derecho humano para hombres y mujeres. Todos deben tener el espacio para acudir a las urnas.
Lo que sí es importante es que se viva una fiesta electoral lejos de la politiquería y el desorden, donde prime desde temprano la presencia de los miembros de junta para no retrasar ni un minuto el inicio de los comicios.
No dejemos que otros tomen las decisiones por nosotros, no permitamos que otros nos dicten el camino a seguir. Seamos responsables con nuestros cantones y salgamos a votar.
Es el futuro de nuestras comunidades el que está en nuestras manos y no podemos desaprovechar la oportunidad. No hay excusa que valga cuando existen tantas maneras disponibles para informarnos de cómo ejercer este derecho.