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Quedarse sin frenos y haber visto lo ocurrido con el chofer de la línea de Naranjo -que encandilado por el sol acabó chocando un vehículo en el que viajaban dos personas que fallecieron- hizo que Freddy Celaya tomara la decisión de tirar la buseta que conducía contra un paredón y la cuneta antes de llegar al hotel San José Palacio, sobre la autopista General Cañas.
Según Celaya, quien maneja para el servicio de las Busetas Heredianas, hizo la maniobra “para no desbaratar la fila de carros”, porque quizás los daños iban a ser peores o alguien pudo haber muerto como ocurrió en La Platina.
Por fortuna, los 25 pasajeros no sufrieron mayores consecuencias gracias a la habilidad del chofer que pensó antes y actuó muy bien, logrando evitar crear un accidente mayor y un caos en la autopista.
Mauricio Montero, jefe de bomberos de Pavas, llegó a prestarle colaboración al conductor y a los pasajeros, pero no fue necesario, todos salieron por su propia cuenta.
“El autobús se sale de la ruta colisionando contra el paredón, el conductor dice que venían 25 pasajeros, salieron por medios propios y todos ambulatorios, se retiraron de la escena”.
Al final la Policía de Tránsito ayudó al chofer a sacar el bus de la cuneta donde quedó sembrado.