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Dr. Mauro Fernández • Sexólogo
Durante años hemos enseñado en nuestro sistema educativo los síntomas de las diversas enfermedades de transmisión sexual, muchas veces, presentamos imágenes, y videos desgarradores que muestran las manifestaciones más espeluznantes de estas infecciones, con el objetivo de que los jóvenes desistan de tener relaciones sexuales, o al menos se cuiden.
Así mencionamos que enfermedades de transmisión sexual tradicionales, llamadas enfermedades venéreas de primera generación, pueden provocar lesiones dolorosas, molestas y a veces hasta incapacitantes. Son clásicos los relatos de llagas, chancros, úlceras y pus en infecciones como la gonorrea y la sífilis.
Qué decir de las enfermedades de segunda y tercera generación, como el herpes, el papiloma, la hepatitis B y la clamidia, así como con el VIH/SIDA, que, aunque al inicio dan síntomas menos evidentes, pueden provocar grandes daños al organismo.
Sin embargo, se nos ha olvidado hacer énfasis en la población que es muy común que las enfermedades venéreas afecten de manera diferente a unos y otros. Están aquellos que desarrollan todos los síntomas y otros que pueden pasar sin molestia alguna, o con manifestaciones leves o pasajeras de tal forma que a veces en una misma pareja, solo él o solo ella tienen síntomas aun cuando ambos tienen la infección.
Esto tiene múltiples consecuencias, por un lado, puede que quien no experimente ningún malestar piense que no está infectado, o peor aún que piense que la pareja fue infiel, además puede que contagie a otras futuras o actuales parejas, sin saberlo, porque piensa que está sano.
Además, las personas que no tienen síntomas suelen ser reticentes a ser tratados, porque creen que si no hay molestias es porque no hay infección, desconociendo que estos gérmenes pueden pasar años dañando el organismo sin provocar ninguna manifestación. Así, muchas veces solo reciben tratamiento ya en etapas avanzadas, cuando varios órganos ya se han visto afectados.
Por eso debemos alertar a la población, si una pareja sexual tiene molestias genitales se debe consultar de inmediato, independientemente de si hay síntomas, para realizar exámenes que determinen la presencia de la infección y de esta manera tratar de manera oportuna la enfermedad.