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Los ticos compartieron gran parte de la gira del papa Francisco a México, estando en cada una de las actividades que realizó el pontífice en este país.
Justamente este miércoles el Papa estuvo en la cárcel de Ciudad Juárez donde criticó la falta de reinserción que hay para estas personas.
\”Estoy concluyendo mi visita a México y no quería irme sin venir a saludarlos\”, les dijo el papa Francisco, quien quiso celebrar con los presos \”el Jubileo de la Misericordia\”, el Año Santo que comenzó el pasado 8 de diciembre.
Francisco que visita una cárcel mexicana después del motín en la cárcel estatal de Topo Chico, en Monterrey, en la que murieron 49 presos, criticó en su discurso el ineficaz sistema carcelario y de rehabilitación.
\”Ya tenemos varias décadas perdidas pensando y creyendo que todo se resuelve aislando, apartando, encarcelando, sacándonos los problemas de encima, creyendo que estas medidas solucionan verdaderamente los problemas\”, lamentó Francisco en su discurso.
Mujeres y migrantes
El papa Francisco hizo una pausa antes de oficiar una misa con migrantes y víctimas de la violencia para orar unos momentos frente al Río Bravo, que divide a México de EE.UU., a los pies de una cruz blanca erigida en el lugar.
Los inmigrantes traen una energía, una ética en el trabajo y un espíritu de aventura que han hecho de América (EE.UU.) una gran nación. La visita del Papa es un gran signo aquí y un signo de esperanza para las familias separadas y que sufren\”, dijo el cardenal Sean O\’Malley, arzobispo de Boston, quien acompaña al líder católico.
Recordó hoy a \”tantas mujeres asesinadas\” al hablar de la violencia, durante su homilía en Ciudad Juárez, en el último acto de su viaje a México, que comenzó el pasado 12 de febrero.
Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos y con una alta tasa de violencia y escalofriantes cifras de feminicidios, fue el escenario elegido por Francisco para recordar los asesinatos de mujeres.
Francisco hablaba de la violencia, secuestros y extorsiones que sufren aquellos que huyen de la pobreza y del narcotráfico y agregó: \”¡Y que decir de tantas mujeres a quienes se les ha arrebatado injustamente la vida!\”.
Esperando llegada
a la Nunciatura
Cada noche de su visita Apostólica a México, el Papa Francisco llegó al final de su jornada a la misma casa: La Sede de la Nunciatura.
Los alrededores se mantuvieron siempre cerrados a los vehículos así fueran vecinos y comercio. Con mucha antelación se repartieron los boletos privilegiados para poder obtener un pequeñísimo espacio en los únicos cincuenta metros habilitados que están cruzando la calle enfrente de la Sede.
Esos pases fueron exclusivamente para personas muy mayores y enfermos muy enfermos, todos podían ingresar con su entrada y un acompañante.
A eso de las 3 p.m. inicia el trámite de ingreso, normalmente el Papa llegó siempre entre las 7.30 y las 8.30 p.m. muy agotado. Se tenían que pasar tres puestos de control donde todo se revisaba, era tan estricto el control por parte de las autoridades mexicanas que hasta los mismos funcionarios de la Nunciatura los revisaban.
Una vez que los invitados especiales estuvieran es su sitio, la colocación era militar, nadie se podía mover, los rezos y la música por un altoparlante acompañaban la larga espera que valía absolutamente la pena ya que a su llegada Francisco descendía de su vehículo y se dirigía inmediatamente muy alegre a saludar a aquellos fieles devotos que esperaban un abrazo, una bendición con la señal de la cruz en su frente, una mirada o tan solo tenerlo tan cerca que se podía sentir su santidad. Luego de su saludo a cada uno, que incluyeron momentos indescriptibles como abrazar y besar a niños con enfermedades terminales o las palabras que le dirigió una adolescente de 15 Años: \”Papa soy ciega, pero lo puedo ver perfectamente es usted un Santo\” o la madre de un niño que nació con su rostro completamente desfigurado y cuando el Papa lo vio y lo alzó entre sus brazos, lo bendijo diciéndole \”tu hermosura está en tu corazón\”, siempre algún miembro de su equipo le regalaba a la persona un rosario. Al terminar de saludar a todos, Francisco tomaba un micrófono para agradecer y rezar todos juntos el avemaría. Daba su bendición y enviaba a todos a descansar, no sin antes pronunciar su clásica petición final: \”Recen por mí\”
Es importante mencionar que en esa sede se hospedó siempre San Juan Pablo Segundo y actualmente allí reside un costarricense, se trata de monseñor Dagoberto Campos, de quien los ticos debemos sentirnos muy orgullosos por haber logrado obtener una posición tan cercana a Su Santidad Francisco.
*Colaboraron en la redacción de esta nota Jarmon Noguera González y Agencias.