Ticos están hartos de huelgas

Una encuesta de CID Gallup revela que los costarricenses están cansados de las manifestaciones, ya que sienten que los afectan mucho en sus derechos individuales como libertad de tránsito y en sus labores cotidianas. La consulta se realizó entre 600 personas de 18 años y más el 6 y 7 de agosto, utilizando una muestra […]

Las agujas y catéteres son el principal producto de exportación.

Una encuesta de CID Gallup revela que los costarricenses están cansados de las manifestaciones, ya que sienten que los afectan mucho en sus derechos individuales como libertad de tránsito y en sus labores cotidianas.

La consulta se realizó entre 600 personas de 18 años y más el 6 y 7 de agosto, utilizando una muestra representativa de la población nacional y con un margen de error igual a ±4 puntos. 

Para el analista Sergio Araya este sentir muestra que las huelgas se siguen realizando, pero hay una división de la sociedad que hace que cada uno de los sectores luche por sus propios objetivos.

“Lo que está perdiendo fuerza es el nivel de respaldo social, porque si uno se remonta al combo del ICE hubo una paralización del país, pero ahora eso no está ocurriendo”, explicó Araya.

Según la encuesta los paros causados en el sector médico, educativo y las huelgas de los taxistas son los que más molestan a los ciudadanos y en especial a quienes viven en la aglomeración metropolitana. 

Por otra parte, las huelgas de personal del ICE o de RECOPE son mencionadas por dos de cada tres ciudadanos a nivel general y el 70% y 65% entre aquellos que residen en el Valle Central. Estos mencionan también que los paros que hacen en las calles les afectan directamente en su trabajo y hacen énfasis en que existen otras alternativas de defender las posiciones sin afectar al resto de la población. 

Por el contrario, las huelgas en Japdeva o en el Poder Judicial no tienen el impacto que las de los grupos antes citados. Por estos movimientos es menos de la mitad de los ciudadanos que se sienten afectados, siendo estos en especial aquellos con estudios universitarios.

“Los servicios públicos deben estar en función de los usuarios y no de los intereses sectoriales”, manifestó un joven estudiante de trabajo social entrevistado.

En este sentido Araya resaltó que probablemente ese malestar contra esos primeros es por ser grupos específicos que luchan por sus propios intereses.

“No se observa de parte de la sociedad una solidaridad, por ejemplo pensar en que hoy son los taxistas y mañana podrían ser los pequeños comerciantes o los pescadores los que podrían enfrentar una competencia desleal”, comentó Araya.

La falta de ese elemento que una a la sociedad hace que cuando no es el grupo al que cada quien pertenece, se siente molesto por las acciones del otro.

“Todo esto lo que en el fondo está diciendo es que nuestra sociedad está cada vez más dividida, más parcializada, donde cada sector pelea por sus intereses y esto es delicado porque lo que debe identificar a un país es ese sentimiento de Estado nación”, concluyó Araya.

Respecto a las acciones del gobierno en estos movimientos, señaló que por ejemplo con los taxistas fue buena, aunque solo se cumplió con la ley, pero lo benefició que fuera contra un gremio que no goza del apoyo popular.