Ticos emprenden ante la escasez de empleo en el país

Informe revela que un 83% de las personas señalaron este motivo

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La mayoría de los costarricenses que decide emprender en el país lo hace como una forma de ganarse la vida ante la escasez de empleo. Así lo revela el Informe Nacional de Emprendimiento GEM 2025-2026.

El estudio, elaborado en el marco del Monitor Global de Emprendedurismo (GEM), en un trabajo conjunto entre la Cátedra de Innovación de la Universidad de Costa Rica (UCR), la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR) y el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD), muestra que un 83% señala esta como una de sus motivaciones.

Arianna Tristán

Subdirectora ejecutiva CICR

“Los resultados muestran un mayor dinamismo emprendedor, pero se requiere de políticas y estrategias de apoyo específicas para fortalecer la transición a la estabilidad del negocio”.

Otras razones que se mencionan son marcar la diferencia, buscar mayores ingresos o continuar con una tradición familiar.

El informe caracteriza el panorama nacional como el de un “ecosistema emprendedor activo”, aunque señala algunas debilidades persistentes, como la educación emprendedora en las etapas tempranas del sistema educativo nacional, la burocracia, la falta de prioridad del emprendimiento en las políticas públicas y el acceso al financiamiento.

Patricia Rojas

Directora ejecutiva del SBD

“No se trata únicamente de impulsar más emprendimientos, sino de construir las condiciones para que puedan consolidarse y convertirse en motores de desarrollo económico y social”.

“Es importante incorporar la materia de emprendimiento en los procesos de educación primaria y secundaria. Crear programas de formación técnica acordes con las necesidades de diversos grupos y tipos de emprendimiento, extender la educación emprendedora a diversas carreras y establecer mecanismos para acompañar los negocios hasta la etapa de consolidación en el mercado”, indicó Rafael Herrera, investigador de la UCR.

El estudio detalla que estas barreras han impactado la intención de los costarricenses de iniciar un negocio, ya que pasó de un 45% en 2024 a un 23% en 2025.

Rafael Herrera

Investigador de la UCR

“El país debe crear condiciones para fortalecer los emprendimientos basados en conocimiento, estableciendo condiciones especiales, agilizando la transferencia de la investigación y desarrollo, así como los procedimientos para establecer un nuevo negocio”.

Además, se elevó el porcentaje de personas que, aun identificando oportunidades de negocio, no emprenderían por miedo a “fracasar”: cerca de un 44% de las personas encuestadas.

“Estos resultados nos muestran un país con un renovado dinamismo emprendedor, pero también nos plantean un desafío muy claro: Lograr que esa capacidad de emprender se traduzca en empresas que permanezcan, crezcan, innoven y generen empleo”, señaló Patricia Rojas Morales, directora ejecutiva del SBD.

En cuanto al perfil de los emprendimientos en el país, este se concentra en negocios de pequeña escala, con un 45% en sectores como el comercio minorista, los hoteles y los restaurantes.

El estudio señala que varias de estas actividades presentan bajas barreras de entrada, pero también una elevada competencia, lo que plantea retos para mantenerse y crecer mediante mejoras en la productividad y estrategias de diferenciación.

También se registró una disminución en la tasa de discontinuidad empresarial: un 6% de la población adulta abandonó o transfirió una actividad emprendedora durante los últimos 12 meses, y la falta de rentabilidad fue la principal razón.

“La mejora del acceso al financiamiento, así como a servicios de apoyo, entre estos el cuido, las redes de mentoría y las medidas para reducir las brechas, podría contribuir a equilibrar la tasa de éxito de los emprendimientos tempranos y la consolidación de negocios, asegurando que más iniciativas lideradas por mujeres logren crecer y consolidarse en el tiempo”, agregó Arianna Tristán, subdirectora ejecutiva de la CICR.

El informe concluye que el reto para el país es que el dinamismo emprendedor pueda traducirse en una mayor cantidad de empresas capaces de permanecer, aumentar su productividad, innovar, generar empleo y crecer en el tiempo.