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El 75% de los consumidores costarricenses no tiene certeza sobre el país de origen de la carne que compra en establecimientos comerciales, según una encuesta incluida en un informe especial del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional (Cinpe-UNA) sobre los sectores bovino y porcino.
La falta de información no se limita a determinar si el producto es nacional o extranjero. Los consumidores también desconocen, en muchos casos, si la carne fue congelada y posteriormente descongelada para su venta o si recibió un proceso de tenderización.
“En los centros de venta de este producto no se les está diciendo si la carne es nacional o extranjera, no tiene certeza si se le está comunicando que la carne ha sido traída al país de forma congelada y se ha descongelado para vendérsele y no tiene tampoco conciencia de si ese producto ha sido tenderizado o no”, explicó Randall Arce, investigador del CINPE-UNA.
De acuerdo con el estudio, el precio y la calidad son los principales elementos que consideran los consumidores al momento de decidir qué carne comprar. La investigación también encontró que, cuando perciben una calidad similar, no existe una diferencia sustancial en la valoración entre el producto nacional y el extranjero.
El desconocimiento adquiere relevancia ante el crecimiento de las importaciones de carne. En el caso de la carne de res, Nicaragua representó prácticamente el 100% de las importaciones durante 2025, mientras que en carne de cerdo cerca del 33% del consumo nacional es abastecido con producto proveniente del exterior.
“Estos elementos son relevantes, esa información que el consumidor tiene que tener y sobre todo tiene que ver con las políticas de etiquetado que el país implementa hacia adelante para garantizar transparencia en la información”, señaló Arce.
La encuesta también identificó preocupación entre productores ganaderos y porcinos por el ingreso de carne nicaragüense, particularmente cuando se trata de producto tenderizado. El proceso puede modificar las características del producto y plantea dudas sobre la clasificación arancelaria bajo la cual ingresa al país.
Para Suyen Alonso, investigadora del CINPE-UNA, la información al consumidor debe formar parte de las medidas destinadas a fortalecer estos sectores productivos. La investigadora señaló además que las decisiones de política pública deberían considerar las necesidades expresadas directamente por quienes participan en las actividades agropecuarias.
“Creo que por ahí es un tema muy importante, el de información al consumidor, es otro de los temas más importantes, pero sobre todo que se le consulte a los sectores hacia dónde ellos quieren ir y a dónde justamente están identificando sus necesidades”, afirmó Alonso.
El informe plantea que las políticas de etiquetado deben avanzar para que el consumidor pueda conocer características relevantes del producto que adquiere, incluyendo su procedencia, condición de congelamiento y si fue sometido a tenderización.