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Los costarricenses carecen del calcio necesario para mantener una adecuada salud ósea, lo cual puede ocasionar enfermedades en los huesos como la osteoporosis o fracturas por fragilidad, señala la primera encuesta sobre consumo diario de calcio efectuada con la Calculadora de Calcio de la Fundación Internacional de Osteoporosis en Costa Rica y Panamá, realizada durante el mes de mayo del 2021.
La Doctora Sonia Cerdas Pérez, endocrinóloga costarricense miembro del Consejo Científico Regional de la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF) y una de las autoras de la investigación en América Central, explicó que consumir suficiente calcio en edades tempranas es esencial para construir huesos fuertes, así como para mantener la densidad mineral y fuerza ósea en la edad adulta.
Agregó que la baja ingesta de calcio, sobre todo cuando se asocia a una deficiencia de vitamina D, aumenta el riesgo de fracturas por fragilidad y esto constituye un verdadero problema de salud global, sobre todo para la población mayor de 60 años. Por esta razón, es necesario llamar la atención sobre la importancia de mantener una alimentación que incluya un adecuado aporte de calcio.
“El calcio en la dieta se obtiene principalmente del consumo de productos lácteos, que son ricos en calcio y ofrecen una mayor biodisponibilidad, lo que facilita su absorción intestinal. Otros alimentos como las nueces, los vegetales verdes, como el brócoli y el kale; y las legumbres también son buenas fuentes de calcio en la dieta”, explicó la doctora Cerdas
Encuesta en Costa Rica
Los datos revelan que en Costa Rica el consumo diario de calcio es de 862 miligramos por día. En el año 2018, el Mapa Global de Calcio en la Dieta de la IOF había reportado en Costa Rica una ingesta media de calcio en la dieta de 673 miligramos por día. La ingesta recomendada es de 1000 miligramos por día, de acuerdo con las estipulaciones de las Cantidades Dietéticas Recomendadas (RDA)
La mayor ingesta se concentra en el grupo de más de 65 años de edad y la menor en la población de 25 a 49 años. La información no revela diferencias relevantes al comparar el género con el consumo total de calcio, ni el nivel educativo de los entrevistados.
“Los hallazgos ponen en evidencia la necesidad de establecer políticas institucionales eficaces con miras a mejorar la salud ósea de la población con el fin de evitar enfermedades como la osteoporosis y su consecuencia más temida, las fracturas por fragilidad. La osteoporosis y las fracturas, no solo afectan a las personas físicamente, sino que también las deterioran emocionalmente, ya que reducen su calidad de vida aumentan la dependencia y el riesgo de depresión, al no poder realizar las actividades que solían hacer antes de fracturarse”, explicó la especialista.
Osteoporosis y fracturas
La osteoporosis es una enfermedad sistémica, caracterizada por una disminución de la masa ósea y un deterioro de la microarquitectura del tejido óseo que incrementa la fragilidad del mismo. Esto aumenta considerablemente el riesgo de fracturarse incluso después de una caída desde su propia altura o un golpe menor.
La IOF actualizó los datos sobre la realidad de la osteoporosis con el estudio “LATAM AUDIT 2021. Epidemiología, costo e impacto de la osteoporosis y las fracturas por fragilidad”. Esta investigación se realizó en 19 países, incluida Costa Rica, y destacó no solo una inadecuada ingesta de calcio en la población, sino, niveles de consumo de vitamina D por debajo de los niveles aconsejados.
Este estudio señala, además, que la elevada tasa de envejecimiento de la población, el impacto de la pandemia COVID-19, el desigual acceso a estudios diagnósticos y a alternativas de tratamiento para la osteoporosis entre las zonas urbanas y rurales y entre la salud pública y la privada, así como la fragmentación general de los sistemas sanitarios, son los retos más importantes para optimizar la prevención y la atención de la osteoporosis y las fracturas.
“La enfermedad no presenta síntomas evidentes, por lo que muchas personas no saben que tienen osteoporosis hasta que ocurre la primera fractura. Las fracturas de cadera, columna, húmero proximal y antebrazo distal; pueden ser una señal de alerta de la osteoporosis y alterar la vida, causar dolor, discapacidad y pérdida de independencia, de ahí la importancia de prevenirlas”, indicó la Dra. Cerdas.
En todo el mundo, una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres mayores de cincuenta años sufrirán una fractura ósea a causa de la osteoporosis
Para contrarrestar este sombrío pronóstico, es importante conocer los factores de riesgo personales, realizar los chequeos anuales y hablar con un profesional médico. El médico podrá indicarle las pruebas necesarias para evaluar la salud de sus huesos y comenzar el tratamiento adecuado, en caso de ser necesario.
La alimentación es un factor sobre el cual se puede incidir para contribuir a una buena salud ósea. Una nutrición equilibrada que incluya un aporte adecuado de calcio y vitamina D es importante. En el mercado se dispone de productos fortificados con calcio y vitamina D, entre ellos, cereales, productos lácteos y bebidas de frutas, ya que desde el año 2016, se regula por decreto del Ministerio de Salud, el uso del sello de validación para productos fortificados de la Norma para el Uso del Sello de Garantía de Fortificación de Alimentos de Costa Rica N.º 39741-S.
En los casos en los que no se pueda adquirir los nutrientes necesarios a través de la dieta, existe la posibilidad de suplementación. Los adultos pueden conseguir diferentes presentaciones de citrato o carbonato de calcio, con o sin vitamina D; y pueden conseguir alternativas de suplementación de vitamina D, que se le pueden solicitar al médico de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)
En cuanto a los medicamentos disponibles para el tratamiento de la osteoporosis destacan en Costa Rica los bisfosfonatos, estrógenos, SERMs, TE, TSECS, Denosumab y Teriparatida. La CCSS dispone de alendronato semanal, estrógenos conjugados sintéticos, valerato de estradiol para el tratamiento de la carencia estrogénica y el tratamiento de la osteoporosis.
Cabe destacar que en el país no existen programas de cuidados pos-fractura para la prevención secundaria de fracturas a nivel nacional. En algunos centros, los pacientes fracturados son derivados en forma conjunta a los servicios de ortopedia, fisioterapia y medicina interna.