Terremoto de Limón y motor presidencial

En estos días, recordamos y reflexionamos sobre el terremoto de Limón; de los de mayor intensidad en nuestra historia patria. De terrible peligro y con enorme tragedia. Recordemos algunos detalles. 22 de abril de 1991, terremoto en Costa Rica, con epicentro en Limón. Tragedia nacional, muertos, heridos y destrucción. 23 de abril: El presidente Calderón […]

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En estos días, recordamos y reflexionamos sobre el terremoto de Limón; de los de mayor intensidad en nuestra historia patria. De terrible peligro y con enorme tragedia.

Recordemos algunos detalles. 22 de abril de 1991, terremoto en Costa Rica, con epicentro en Limón. Tragedia nacional, muertos, heridos y destrucción.

23 de abril: El presidente Calderón Fournier visitó la zona y, a partir de su trabajo, el Gobierno dio respuestas rápidas.

Costa Rica en luto. La solidaridad costarricense brotando; y el Gobierno en acción responsable.

Sí: El presidente Rafael Ángel Calderón Fournier generó que su gobierno se volcara a dar respuestas inmediatas y ciertas. 

Sí: Costa Rica y Limón iniciaron el camino justo de la recuperación. Las familias fueron atendidas con la urgencia requerida.

Y, qué refirió DIARIO EXTRA, sobre ese dañino terremoto. Nos refirió: “El 22 de abril de 1991, a las 3:57 p.m. un sismo de magnitud 7,7 en la escala de Richter, sacudió la provincia de Limón, dejando como resultado 48 personas fallecidas y 651 heridas, según datos publicados por la Red Sismológica Nacional de Costa Rica (RSN).

La profundidad registrada fue de 10 kilómetros y el epicentro se ubicó 36 kilómetros al suroeste de Limón. 

De acuerdo con la RSN, en el país fue necesario reconstruir 309 kilómetros de carreteras, otras pérdidas notables también ocurrieron en líneas vitales como ferrocarriles, puentes, puertos y acueductos, daños que superaron los ¢21 mil millones. Además, 4.452 viviendas colapsaron, 7.869 resultaron dañadas y un tsunami se observó inmediatamente después del terremoto en la Costa sur de Costa Rica y Panamá con olas de hasta 2 metros.

Los datos de la RSN señalan que el efecto más dramático del terremoto desde el punto de vista geológico fue el levantamiento de la línea de costa del caribe costarricense, desde Moín al norte hasta Gandoca al Sur”. (22 de abril 2017)

También se relató que alrededor de 50 km² de bosque primario quedaron totalmente destruidos. 

Y qué se informó a las y los diputados de la época: El presidente Calderón, en su informe a la Asamblea Legislativa de mayo de 1991, indicó: “Solo el sentimiento de solidaridad humana y de unidad nacional entre todos los costarricenses, luego de cada una de estas tragedias, nos ha permitido sobreponernos. 

Las más recientes tragedias, junto al dolor que nos producen, nos dieron la oportunidad de demostrar que los costarricenses somos un pueblo grande ante la adversidad. El gobierno actuó de inmediato, poniendo en la más alta prioridad, de las primeras horas, el proteger las vidas humanas. 

Esta Asamblea Legislativa ha actuado con un sentido ejemplar de responsabilidad y sensibilidad. Con un claro sentido de la urgencia aprobó las dispensas necesarias para que podamos contar con la ratificación de empréstitos indispensables para iniciar, con la celeridad del caso, las obras de reconstrucción. 

La empresa privada tomó decisiones oportunas y concretas para traducir el sentimiento de solidaridad en formas de ayuda material que favorecen el plan de rehabilitación formulado.

Cada costarricense, individualmente o de manera organizada, mantiene extendida su mano solidaria. Se contribuyó con lo más urgente y necesario y se siguen recibiendo esas contribuciones. Ese es el espíritu esencial de nuestro pueblo. Un pueblo que superpone la solidaridad al dolor. Un pueblo que superpone a la angustia la organización y el trabajo. 

Hemos perdido vidas que son irreparables. También hemos sufrido daños en importantes sectores de infraestructura pública y privada.

La disciplina, el esfuerzo y la esperanza crearán las condiciones para que, paulatinamente, restauremos lo destruido y rehabilitemos plenamente la infraestructura dañada. Nuestro pueblo es grande y abnegado”.

Sí, esas fueron las reflexiones sobre esa dolorosa tragedia, que se afrontó con liderazgo activo, y con el respaldo y solidaridad del pueblo. Así como con la cooperación internacional, la cual, hoy también recordamos y agradecemos.

En aquella época de necesidad urgente: el presidente ejerció su liderazgo con actitud responsable… el gobierno funcionó… la oposición colaboró y Costa Rica demostró: Demostró que unidos se reconstruye, se legisla, se ejecuta, se hace en pro del bienestar común.

Hubo terremoto, pero también motor presidencial. 

Hubo tragedia. Hay recuerdos tristes y positivos. Los tristes se llevan en el corazón y los positivos deben ser ejemplo para siempre. Ejemplo para actuar con actitud noble: para vencer los retos y dar solución a los problemas.

Hoy al igual que en el pasado, debemos luchar unidos, por ejemplo, para crear las condiciones que generen empleo. Recordemos que, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo, hay prácticamente 300 mil personas desempleadas.

Sí, hoy al igual que en el ayer, debemos accionar juntos (gobierno, trabajadores y empresarios. Legisladores y partidos; cámaras empresariales, sindicatos, cooperativistas y solidaristas; municipalidades y comunidades). Accionar juntos para generar condiciones positivas, que permitan, entre otros; creación de empresas dinámicas y empleos de calidad.

Accionar todos unidos, para vencer el terremoto de injusticia social, para vencer la tragedia: con respuestas concretas.  Es tiempo de motor presidencial y colaboración diputadil para fomentar confianza general en los habitantes de nuestro país. País de un “Pueblo que es grande y abnegado”, como expresó el presidente Calderón.

Pueblo grande y abnegado. Y, en nombre de esa grandeza y abnegación: recordemos las lecciones de nuestra historia que enseñan que las tragedias se vencen con actitud solidaria y estando todos juntos. Juntos por Todos. Dios proteja siempre a Costa Rica.

 

*Diputado, Jefe de Fracción del Partido Republicano