Tentáculos de “Narcoabuelo” marroquí tocan Costa Rica

Abdelkader Benali Mohamedi es un ciudadano marroquí, nacionalizado español, ya que desde hace 20 años vive con su esposa, hijos y yernos en la ciudad ibérica de Melilla.  

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Abdelkader Benali Mohamedi es un ciudadano marroquí, nacionalizado español, ya que desde hace 20 años vive con su esposa, hijos y yernos en la ciudad ibérica de Melilla.

Al hombre se le conoce en España y el norte de África como “Laca”, ya que en su juventud empezó traficando hachís en envases de laca que vaciaba y rellenada para venderla a soldados del ejército español destacados en el Mediterráneo en plena Guerra Civil.

Hasta este fin de semana era un círculo muy pequeño el que conocía de la actividad del “Narcoabuelo”, como también se le conoce en Europa, pero la organización de tráfico de drogas que levantó hace 20 años le permitió contar con una trama legal de empresas agrícolas con contactos en América Central y Suramérica.

Todo esto le permitió ser considerado el zar de la droga en todos los países de África del Norte, que inundó de cocaína. Ese mercado lo llevó a realizar envíos de droga de hasta €35 millones, como el caso de dos de los últimos embarques, donde se localizó 33 kilos de cocaína colombiana de alta pureza entre un cargamento de piña costarricense.

Tal como lo dio a conocer DIARIO EXTRA en su edición de este miércoles, el mafioso cayó luego de traficar droga en piñas exportadas de Costa Rica a Europa.

 

BARCOS

 

Su detención se logró gracias a dos embarques de droga ocultos en exportaciones agrícolas provenientes de Ecuador y nuestro país. También se capturó a su esposa, 1 hijo, 4 hijas y todos sus yernos, quienes fueron acusados de pertenecer a la narcoestructura.

A la familia del “Narcoabuelo” se le decomisaron 57 propiedades, 1 cadena de farmacias, €4 millones, 15 autos de lujo, armas de fuego y según la investigación que lo tenía en la mira desde hace dos años el marroquí lavó €10 millones (¢11 mil millones).

 

CARRERA 

 

Años después de empezar su carrera de narcodistribuidor, Abdelkader llamó la atención de los ciudadanos de Melilla, España, luego de construir un palacio de 4 pisos, donde vivía junto a su familia.

Para la lujosa mansión adquirió excentricidades como lámparas imponentes que llegaron a costar €24 mil (¢13 millones).

Según los agentes que investigaron el caso, el “Narcoabuelo” era muy hermético, con nadie se relacionaba y mantenía medidas de seguridad extremas como sostener reuniones personales con empresarios que facilitaban los envíos, encuentros que en ocasiones no superaban los 37 segundos, con la intención de evadir a las autoridades españolas.

 

CONTACTOS

 

Abdelkader comenzó en el mundo del tráfico de la cocaína hace una década, después de dar el paso del hachís y para lograr su cometido empezó a formar alianzas con empresarios del sector agrícola español.

En la operación que desarticuló a esta narcoorganización se detuvo a los hermanos Francisco y Cristóbal Sánchez Fornieles, ligados a la actividad de importación de productos agrícolas y que a su vez sirvieron para que el “Narcoabuelo” contactara a un alto directivo de la compañía Ramafrut, con sede en Valencia, que según las autoridades españolas estaría ligada a la narcoactividad de exportación desde Centroamérica y América del Sur.

Esta empresa ibérica tiene sede en Panamá y desde hace cinco años se dedica a la exportación de piña, sandía y otros productos.

Después de varios contactos, el marroquí convenció al funcionario de introducir cocaína en los embarques legales y un año después se logró la incautación de 960 kilos en un barco suramericano y los 33 kilos ocultos entre piña costarricense.

Quien manejaba los contactos en Latinoamérica era el hijo del “Narcoabuelo”, Brahim Mohamed, de 39 años, quien se mantenía viajando a países como Brasil, Colombia y México, donde se reunía con los principales carteles del narcotráfico con el fin de hacer crecer la operación y la incursión de drogas en África.

Para ocultar las ganancias de la inmensa operación crearon una trama empresarial que abarcaba varios países europeos, donde llegaron a crear una fundación para fomentar la práctica del fútbol entre los niños y que les servía para desviar los flujos de dinero del narcotráfico.

 

DEBILIDADES

 

Los especialistas internacionales en temas de lavado de activos y narcotráfico analizaron para el DIARIO EXTRA el tema del “Narcoabuelo” y no dudaron en señalar que este tipo de organizaciones conoce las debilidades en los controles de las exportaciones en nuestro país y no dudan en explotarlas.

“En el sector exportación Costa Rica tiene dos grandes problemas, uno es que en los últimos 25 años se han estimulado políticas de liberación y regulación del sector, a fin de estimular la actividad y eso trae consecuencias, ya que facilita que sectores vinculados a actividades como el narcotráfico, que ha sabido aprovechar el entramado de regulación para cubrir u opacar el tráfico por medio de las exportaciones”, explicó Jorge Coronado, representante de la Red de Justicia Fiscal de América Latina.

Las empresas exportadoras de frutas costarricenses que realizan su actividad legal son los principales blancos de las narcoorganizaciones europeas.

“El sector agroalimentario es muy vulnerable, como las exportaciones de banano, naranja y piña que tienen como destino principal Europa, mercado importante para los carteles del narcotráfico. Estos grupos aprovechan la falta de regulaciones y controles, como fue el caso de los escáneres que nunca se utilizaron y eran la mejor forma de controlar la entrada y salida de grandes cargamentos a nuestro país”, comentó.

 

GAFI

 

El especialista mencionó el caso del Grupo de Actividad Financiera Internacional (GAFI), que combate el lavado de activos y financiamiento del terrorismo, el tráfico de armas de destrucción masiva y las políticas que mantienen en nuestro país para romper con la opacidad fiscal y empresarial que aprovecha las organizaciones narco. 

“Una demanda global de las naciones que combaten el narcotráfico es que este registro de beneficiario final sea público y en ese sentido somos muy opacos como Estado. Se requiere que Costa Rica aumente sus controles, pero esto choca con políticas de la Oficina de Comercio Exterior, que indica que hay que facilitar las exportaciones y esto tiene un altísimo riesgo”, añadió.

 

COSTA RICA

 

Los estudios que realiza la Red de Justicia Fiscal de América Latina revelan que organizaciones como la liderada por el “Narcoabuelo” tienen a Costa Rica como punto de salida y puente para el tránsito de droga.

“Este caso que sale publicado en DIARIO EXTRA es la punta del iceberg que se ha logrado detectar, pero ya se ha dicho hace muchos años que se deben aplicar elementos de control y regulación a las exportaciones con el fin de evitar que el sector caiga en manos de las organizaciones delictivas. Estos casos confirman internacionalmente que Costa Rica es un punto importante del narcotráfico, que opera en el país con mayor nivel de libertad”, manifestó.

Según Coronado, estos temas quedan en evidencia con los recursos económicos que ingresan y salen del país. En 2013 se estimó una fuga de dinero ilegítimo que alcanzó los $20.898 millones.

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