Tenemos agua, pero no capacidad de gestión

Es lamentable que Costa Rica tenga un recurso hídrico tan rico y no exista una capacidad de gestión por parte del Instituto de Acueductos y Alcantarillados (AyA). Actualmente, los vecinos de más de cinco comunidades enfrentan un faltante del líquido mientras que la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) alerta por temas de disponibilidad. […]

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Es lamentable que Costa Rica tenga un recurso hídrico tan rico y no exista una capacidad de gestión por parte del Instituto de Acueductos y Alcantarillados (AyA).

Actualmente, los vecinos de más de cinco comunidades enfrentan un faltante del líquido mientras que la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) alerta por temas de disponibilidad.

La principal preocupación es que no se trata de un tema nuevo, sino más bien recurrente, pero que se agrava con el pasar del tiempo con el respectivo efecto sobre la población. 

Nos dicen que el principal rechazo no es por el déficit del líquido, sino por falta de tubería y de capacidad de la red para abastecer el servicio a los solicitantes.

Todo esto nos indica que no hay una planificación por parte de la institución rectora del agua al nivel nacional y si seguimos así, como vamos, llegará el momento en que determinadas zonas del país no tendrán acceso.

Como habíamos manifestado, el agua es un derecho humano con el que no se está cumpliendo. Existe una deuda enorme con la ciudadanía y que cada día crece más.

Incluso hay casos de préstamos que terminaron siendo archivados simplemente por una pésima ejecución. Jerarcas van y vienen, pero no logran resolver los problemas que se vinieron acumulando desde hace ya varias décadas.

Tenemos claro que este es un asunto complejo, pero si no hacemos algo ya estaremos arrepentidos en el corto plazo. No recordamos que antes hubiera durado tanto una crisis de agua.

La gente está molesta y con justa razón. A casi dos meses del primer corte por la contaminación con hidrocarburos, los racionamientos van y vienen sin que se haya dado una explicación sobre la potabilidad del agua.

La quitan en un horario distinto al establecido y los pobladores pueden pasar horas sin el vital líquido. El único camino que les ha quedado para ser escuchados es ir a la calle a protestar.

Hemos oído a personas decir que los vecinos de Hatillo cansan con tanta manifestación, pero nos preguntamos: ¿qué pasaría si usted no tuviera agua nunca en su casa? ¿Cómo podría afectarse su comercio y su vida en general?

Debemos tener empatía y el conflicto del agua no se ha resuelto. Hoy habrá una reunión en la Defensoría de los Habitantes, que esperamos quede en más que un saludo.

“¿Y por qué solo en barrios pobres quitan el agua?”, preguntaba una vecina de Moravia uno de estos días. No deja de llevar razón, porque no hemos visto algo similar en otras regiones, o al menos no ha trascendido.

La población tiene derecho a la disponibilidad del agua y a pagar una factura acorde al servicio. Se debe poner orden en el AyA, pero de verdad, no anunciando intervenciones que no terminan en nada.

Y es que el faltante de agua, aparte de afectar la parte humana, golpea nuestro desarrollo económico. Ya hay desarrolladores que lo piensan dos veces antes de invertir en determinada zona.

El AyA y las asadas son los peor evaluados. No podemos jugar así con las necesidades de la gente. Las acciones que se requieren son urgentes, no para dentro de un año, en 2025, ¡es ya!