Súper vs. Regular: 5 mitos que afectan el bolsillo y su motor

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La elección entre gasolina súper y regular suele basarse más en percepciones que en datos técnicos, lo que puede derivar en gastos innecesarios o daños mecánicos a largo plazo.

El uso del combustible incorrecto no solo afecta la eficiencia del vehículo, sino que puede provocar el “cascabeleo” o golpeteo del motor, acelerando el desgaste de componentes internos.

En Costa Rica, la diferencia radica estrictamente en el octanaje, que mide la capacidad del combustible para resistir una detonación prematura:

  • Gasolina regular (Plus 91): 91 octanos.
  • Gasolina súper: 95 octanos.

5 mitos y realidades sobre el combustible

1. Mito: La gasolina súper es de mejor calidad.

  • Realidad: Falso. Ambas opciones distribuidas por Recope cumplen con los mismos estándares de calidad y controles técnicos internacionales. La única diferencia real es el nivel de octanaje que cada motor requiere para su combustión.

2. Mito: El carro corre más o consume menos si le pongo súper.

  • Realidad: Si su motor fue diseñado para 91 octanos, usar 95 no se traduce en más potencia, menor consumo ni mejor desempeño. El motor simplemente no está diseñado para aprovechar ese octanaje extra.

3. Mito: Cambiar de regular a súper puede dañar el motor.

  • Realidad: No hay inconveniente en utilizar un octanaje mayor al recomendado (usar súper en un auto de regular). El riesgo real es el proceso inverso: usar un octanaje inferior al que pide el fabricante.

4. Mito: Usar regular en un carro de súper “solo por una vez” no pasa nada.

  • Realidad: Utilizar un octanaje menor al recomendado puede provocar una combustión anticipada. Esto genera un ruido metálico conocido como “cascabeleo”, que afecta la eficiencia y daña piezas internas con el tiempo.

5. Mito: El mejor combustible es siempre el de mayor octanaje.

  • Realidad: El “mejor” combustible es exclusivamente el que dicta el manual de su vehículo. Respetar esa especificación garantiza que el motor funcione de forma eficiente y prolonga su vida útil.

Antes de llegar a la estación de servicio, revise el manual de su vehículo. Si el fabricante pide un mínimo de 95 octanos, manténgase en súper; si pide 91, la regular es su mejor opción técnica y económica.