
No nos quedará más que comer en el mediano plazo un nuevo platillo o casado familiar: sorgo con sandía y otros bastimentos.
La genial idea saltó en la Comisión de Asuntos Agropecuarios, donde el pasado miércoles el legislador oficialista Alexander Barrantes “recomendó” a una comitiva de pequeños productores arroceros migrar a la siembra de sorgo y sandía.
El diputado agrónomo se quejó por botarse agua en el arroz, sembrado en el Distrito de Riego, líquido que antes de caer al mar se utiliza en la generación de energía eléctrica y producción agrícola.
Barrantes, el que supuestamente ofreció una embajada a la frenteamplista Sofía Guillén, sufrió la embestida de la “populista” Kattia Cambronero y el “socialista” Ariel Robles, quienes calificaron de irrespetuosa la “recomendación” del “pequeño agricultor” del Partido Progreso Social Democrático. No creo que sus colegas también hayan “malinterpretado” sus palabras.
En lo que sí lleva razón el diputado porteño, es que los arroceros deben llegar con propuestas a ese recinto, igual opinión externó Cambronero; y de acercarse al gobierno. Y así será al anunciarse, por fin, una nueva Mesa Técnica, solicitada por el ministro Víctor Carvajal e integrada por un representante del Ministerio de Economía, tres productores y dos industriales, estos últimos miembros de la Junta Directiva de Conarroz. Creo que la Mesa debería conformarse solo con miembros de la Asamblea Nacional de Productores, ajeno al seno directivo, dado a que son a los de la llanura a los que más les chima el zapato, además de correrse el riesgo de que aparezca, en las negociaciones, alguno con “doble sombrero”.
Decía una nueva Mesa porque en el gobierno de Alvarado les dieron atolillo, sin resolverse los casos del sector. Que las palabras no se las lleve el viento y se haga realidad el seguimiento de la Comisión de Agropecuarios a esta opción de diálogo positivo.
Mientras se espera un mejor porvenir para el sector productor arrocero, petición a San Isidro Labrador para que el sorgo y la sandía, no sean nuestro próximo casado.