Son impuestos disfrazados con otro nombre

Ya estamos cansados de que a los costarricenses de a pie nos quieran ver la cara, porque desde hace varios días se viene barajando la posibilidad de nuevos impuestos y el actual Gobierno se ha dedicado a desmentir la información.  Sin embargo, los cinco proyectos en materia fiscal anunciados hace unos días nos hacen pensar […]

Ya estamos cansados de que a los costarricenses de a pie nos quieran ver la cara, porque desde hace varios días se viene barajando la posibilidad de nuevos impuestos y el actual Gobierno se ha dedicado a desmentir la información. 

Sin embargo, los cinco proyectos en materia fiscal anunciados hace unos días nos hacen pensar no solo que vienen nuevos tributos, sino que precisamente van a golpear a los que menos tienen, como siempre. 

¿O es que quizá alguien se ha puesto a pensar en el impuesto que se les quiere poner a las sillas de ruedas, bastones o andaderas? Casi siempre estos artículos son usados por personas de la tercera edad que dependen de una pensión de miseria, cuando la tienen. 

O de personas con alguna discapacidad que son un sector de la población con alta tasa de desempleo, por lo que muchos prácticamente dependen de sus padres o de los buenos samaritanos que deseen ayudarles, si esto que quieren hacer no es poner un impuesto, entonces no sabemos cómo se llama. 

Hasta donde sabemos, cuando a algo exonerado se le quita este privilegio es porque pasa a pagar impuestos, entonces preocupan todos los artículos o servicios que perderán este estatus. También se incluirán las camas especiales, equipos odontológicos, prótesis en general y todos los artículos usados por personas con problemas auditivos. 

Todo esto preocupa porque lastimosamente sabemos que las entidades del Estado no tienen el presupuesto necesario para ayudar a todas las personas que requieren esos bienes y esto que quieren hacer pone entre la espada y la pared a las familias que con muchos sacrificios logran comprar estas cositas para facilitar la vida a sus parientes. 

De igual modo, muchos de nosotros ocupamos ir hasta la medicina privada porque de lo contrario nos daría “Navidad sin ti” esperando ser atendidos por el Seguro. En estos casos muchos buscan dentistas particulares para ser vistos de forma más expedita y si les suben los impuestos a los equipos las consultas serán más caras, impagables para muchos.

Aunque el país ocupa dinero, no se debería obtenerlo a costillas de los que hacemos sacrificios para no taquear más los servicios de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Las autoridades deberían de ser más conscientes y coherentes. 

De ahora en adelante, le tocará al Ejecutivo ver cómo convence a los diputados, ya que muchos no están dispuestos a aprobarles estos impuestos porque sin lugar a dudas eso sería empobrecer más a los costarricenses, ¿o es que la gente no se ha dado cuenta del gran perjuicio que fue para la clase trabajadora el famoso y malquerido plan fiscal del cual muchos no hemos podido reponernos?

Ya el pueblo está demasiado mal, su vida se ha encarecido como para que la clase política aún busque seguir haciéndole daño, no sabemos si es que no se han dado cuenta que los prestamos están impagables, los salarios ya no alcanzan y muchas cosas de la canasta básica pasaron de ser necesidades a lujos, por los precios que tienen en la actualidad. 

Se debería ayudar a progresar al pueblo para que pueda seguir manteniendo el país, porque si no, al paso que vamos, muchos tomarán decisiones dramáticas ante la asfixia económica a la que nos están sometiendo.