Solo quedan las coberturas cambiarias

En un país donde el dólar puede permanecer varios meses consecutivos a la baja y otros tantos al alza, solo queda recurrir a un sistema de coberturas cambiarias. Para algunos empresarios esto tiene un costo adicional que no resulta rentable desde el punto de vista operativo, sin embargo, parece ser la única opción. El Banco […]

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En un país donde el dólar puede permanecer varios meses consecutivos a la baja y otros tantos al alza, solo queda recurrir a un sistema de coberturas cambiarias.

Para algunos empresarios esto tiene un costo adicional que no resulta rentable desde el punto de vista operativo, sin embargo, parece ser la única opción.

El Banco Central de Costa Rica mantiene su postura de que el precio está fijado por el mercado y que no se está haciendo nada artificialmente para que permanezca en una u otra dirección.

Los empresarios turísticos y agroexportadores insisten en que hay que hacer algo, por lo que es probable que vean con satisfacción la noticia de que el Banco Central pagó por anticipado al Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR).

Al final serán $825 millones que saldrán del sistema, aunque algunos economistas consideran que no es más que un alegrón de burro que tendrá pocos efectos sobre el mercado cambiario.

Los conocedores del tema sienten que en Costa Rica el mercado de coberturas cambiarias está poco desarrollado y esto llama la atención tomando en cuenta los vaivenes que tenemos por temporadas.

Hoy tenemos un dólar que cumple casi 19 meses en una marcada tendencia a la baja, pero recordemos que hace un par de años más bien se hablaba de que el tipo de cambio podía llegar a los ¢1.000.

Parte del problema es que los productos que se ofrecen actualmente son más accesibles para las grandes empresas, es decir que las opciones para las pequeñas y medianas empresas (pymes) prácticamente son nulas.

La complejidad y el costo es lo que propicia que sean pocos los actores que pueden usar este tipo de coberturas para proteger sus finanzas y sortear este impacto negativo.

Llama la atención que a pesar de las volatilidades que hemos visto, el mercado de coberturas siga sin desarrollarse como debería dejando un vacío en la economía.

Lo anterior resulta preocupante cuando una encuesta realizada por el Centro Latinoamericano de Innovación y Emprendimiento (Celiem) arroja que el 48% de negocios notan una afectación negativa por el comportamiento del tipo de cambio.

Un 34% de los entrevistados asegura que vende en ambas monedas (colones y dólares) mientras que el 26% lo realiza exclusivamente en dólares. Es por ello que la afectación se torna evidente.

La caída en las inversiones y en consecuencia la generación de empleo se señala entre los posibles efectos. Sin embargo, deberíamos también preguntarnos si tener un dólar alto en parte es sostener a un segmento del parque empresarial.

Costa Rica debería tener un tipo de cambio de equilibrio, o ir pensando en otro sistema que evite un desplome o subonazo sostenido en el precio de la divisa.

Y es que las autoridades no ven la dolarización como una opción, pese a que grupos de economistas apuntan a que esta es la respuesta.

Si hoy sabemos que 6 de cada 10 micro, pequeñas y medianas empresas utiliza el dólar como moneda de venta para sus productos o servicios, tenemos una discusión pendiente.

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