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Dr. Mauro Fernández • Sexólogo
La historia de la humanidad está repleta de vínculos legendarios que eran prohibidos, precisamente porque uno de los dos enamorados estaba casado.
Esta es una situación emocionalmente compleja que amerita un análisis detallado. La ciencia es clara en mencionar que en materia emocional no se puede decidir los atestados de la persona amada. Es decir, aun cuando quisiéramos enamorarnos de determinadas personas que poseen diversas cualidades, la verdad, es que es común que nos atraigan personas muy disímiles a nuestros gustos y preferencias.
De igual manera, es común que quienes cumplen con los atributos deseados no generen los sentimientos de atracción necesarios para establecer una relación de pareja. Nuestros maestros claramente decían “a uno le gusta, lo que le gusta” e iban más allá, “aquellos que escogen el amor, no escogen con amor”.
Es claro que hay amores que no merecen ser vividos, sobre todo, aquellos en los cuales ocupamos un lugar secundario. Es decir, el amor quiere todo, pide todo, exige todo y hay vínculos en los que hay una imposibilidad real de vivir plenamente la relación. La gente habla de amores a medias, amores sufridos, y hasta sentencian diciendo amores imposibles.
Estos vínculos no son vistos por la persona soltera como un problema cuando son entendidos como algo pasajero y superficial. El problema surge cuando se establece una relación emocionalmente profunda, que no puede ser vivida intensamente, lo que provoca sufrimientos cruentos y larvados. También es cierto que hay veces que la vida nos juega una mala pasada y nos vemos imbuidos de lleno en una de estas relaciones y no queda más que pagar el precio del dolor, y eso entendible y válido.
El problema surge cuando hay una especie de patrón, que se repite y que condiciona una elección predominante en la que siempre ocupó un segundo lugar. En esos casos es posible, que diversos problemas psicológicos nos impidan establecer un vínculo pleno, estable y recíproco. Entre esos factores figuran la baja autoestima, el temor a intimar, ideas distorsionadas sobre el amor, entre otras. En estos casos, es mejor buscar ayuda profesional, para analizar las causas de fondo y así poder establecer relaciones recíprocas.