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“¡Esto es un desastre!” así le vociferó el diputado Ottón Solís al ministro de Hacienda, Helio Fallas, por el manejo que ha dado a la pretensión de la compra directa del Centro de Convenciones El Tobogán.
Solís enfureció al cuestionar a Fallas, -quien fue invitado a comparecer en la Comisión de Ingreso y Gasto Público-, el que haya anunciado al país la compra del edificio por un monto de $121,7 millones, cuando esta cifra no ha sido negociada.
“Si están aceptando lo que nos cobran, me parece terrible. (…) Le exijo convoque a una conferencia hoy mismo (ayer) el país debe saber esto”, expresó el diputado, sugiriendo al mismo tiempo que debe meterse directamente en la negociación para evitar que algún funcionario cobre “comisiones”. Sus palabras molestaron también a los funcionarios de Hacienda que acompañaban Fallas, y que en cuyos hombros ha recaído el proceso de compra, entre ellas la arquitecta Johanna Campos y al directora financiera Dina Víquez; quienes se defendieron e insistieron en la transparencia del proceso Fallas aceptó que el monto podría variar, es decir podría reducirse, pero debían consultar a la Contraloría General de la República (CGR) sobre un monto máximo.
Ottón también criticó el que en un plazo de 15 días cambiarían los criterios de la compra, es decir ya no sería financiado por una emisión de bonos a un plazo de 30 años, y a una tasa del 8% sino con canje de deuda a un plazo de 8 años, a un interés del 4, 72%
CUESTIONAMIENTOS
El diputado Otto Guevara se sumó a los cuestionamientos, justamente fue él quién planteó la investigación del caso; les refutó el porqué en el estudio de mercado incluyeron edificios de menor tamaño, es decir que no eran comparables; por qué no optaban por construir un edificio nuevo, en un terreno del Estato, o renegociar los contratos, y por qué buscaron un inmueble con lujos, que incluye hasta un gimnasio.
Una a una, las funcionarios fueron justificando la compra, como una oportunidad de cumplir con un ciclo de alquileres, que genera un gasto de más de 11 millones de dólares por año.
Construirlo no es viable para las autoridades, pues tardarían hasta seis años según sus estimaciones, y lo que se pretende es un ahorro a corto plazo; hacerlo por licitación y no compra directa, también lo califican como un proceso más engorroso y costoso. Guevara les indicó su insatisfacción por las respuestas, y les anunció que hará todo lo posible para que no se apruebe la partida en el Presupuesto Extraordinario para financiar parte de la compra.
Después de la acalorada audiencia, el Ministro indicó que insistirá con la compra pues es la mejor alternativa de ahorro y sobre un plan b, de forma irónica indicó:
“El plan b habría que preguntárselo a don Ottón (Solís) o don Otto (Guevara), para ver si ellos quieren seguir alquilando”, concluyó.