
Tras cuatro naufragios, Alejandro Pérez medita retirarse de su oficio como pecador.
“He vivido cosas difíciles en altamar, pero esta última fue increíble, había olas de cuatro a cinco metros de altura”, señaló.
El hombre indica que no perdió la calma ni la fe en Dios, pues sabe que dependía de Él para poder sobrevivir y volver con sus 7 hijos.
“Yo tengo hijos pequeños que me necesitan y no puedo dejarlos solos, mi madre está mayor y dependen de mí”, manifestó.
SEÑALES EN EL CUERPO
Pérez sobrevivió gracias a los hilos de caña y las pichingas que había dentro de la embarcación, pues esos fueron los materiales indispensables para amarrárselos y flotar en el mar.
Debido a la fricción de los hilos de caña en la piel, las llagas y el pus son el resultado de su tragedia en altamar.
“Me salieron unas llagas en las piernas y el estómago, además de eso se me hicieron unas ronchas en el cuerpo. Ahora estoy recuperándome”, acotó.
ÚLTIMA
CONVERSACIÓN
Alejandro viajaba junto a Cristian Soto. Este último de momento no ha aparecido y, según las autoridades, se mantiene la búsqueda.
Alejandro comentó a El Periódico del Pueblo que luego de amarrarse, ellos tuvieron una corta conversación.
“Yo le dije a él ‘sostenete más, ya los guardacostas saben de nosotros y ya vienen para acá’”.
Treinta minutos después de esas palabras, dejaron de verse pues la marea rápidamente los alejó.
Alejandro afirma que espera su amigo esté vivo y tope con la suerte que algún barco lo rescate.
“Ya no sé si él está vivo o muerto, pero en el lugar va a costar que lo rescaten porque cuando estuvimos ahí no llegó nada, a mí fue el barco grande”, concluyó.