
Dos familias porteñas se debaten entre la tristeza y la felicidad. Se trata de los allegados de Cristian Soto y Alejandro Pérez, quienes naufragaron el pasado domingo mientras pescaban en Cabo Blanco.
Pérez era el capitán de la panga y sobrevivió cuatro días tomando agua de mar, pues debió vaciar las pichingas de agua dulce para utilizarlas como flotadores. Soto, por su parte, se mantiene a la deriva y nada se sabe de su condición.
El Periódico de Más Venta en Costa Rica conversó con los parientes de estos pescadores.
En el caso del capitán la vida le da la oportunidad de regresar hoy con sus 7 hijos, incluyendo una bebé de 15 días, la cual por un momento fue el consuelo para la familia ante la ausencia de este pescador.
Los familiares de Soto esperan que regrese para celebrar su cumpleaños 42, que pasó en mar abierto.
PANGA O FLOTAR
Llevaban 12 horas de viaje el pasado sábado cuando vieron que la embarcación comenzaba a hundirse y se aferraron a ella. Cuando habían pasado dos días en alta mar conversaron sobre su destino, pues estaban cansados.
Débiles por el esfuerzo de permanecer aferrados a la panga, Pérez conversó con su amigo y le dijo que no tendrían opción de sobrevivir mucho tiempo si seguían asidos a la nave.
Pérez relató a su familia que él decidió amarrarse las pichingas y flotar a la deriva. Soto, por su parte, optó por hacer algo similar, pero decidió quedarse al lado de la panga, pues no sabe nadar.
ÁNGEL EN EL MAR
Después el mar los separó, con la diferencia de que la suerte topó primero a Pérez, quien a dos horas de despegarse de la embarcación fue rescatado por un barco mercante que se dirigía de Ecuador a Nicaragua.
Los tripulantes lo vieron flotando y sin fuerzas, por lo que de inmediato bajaron y lo rescataron.
Al subirlo a borda le dieron ropa y comida, le brindaron atención y lo dejaron sano y salvo en suelo nicaragüense.
Las primeras palabras de Pérez tras hablar con sus parientes fue que avisaran a las autoridades para que rescataran a su amigo, quien seguía aferrado a la nave.
Su familia espera que las autoridades de Nicaragua lo trasladen a Peñas Blancas, donde hoy lo recogerían autoridades costarricenses.
FAMILIAS INDIGNADAS
A pesar de que las autoridades de Guardacostas, Naval y Servicio de Vigilancia Aérea informan que continúa la búsqueda de Soto, su familia asegura que no es suficiente.
“Si fuera una tonelada de droga ellos envían de todo a la hora que sea, de día o de noche, pero como es una persona cualquiera no”, denunció María Eugenia Soto, tía del náufrago.
Esta señora y sus hermanas son claras al afirmar que las autoridades no se han acercado a ellas para brindarles información.
“Únicamente nos dicen que están buscando, pero no nos consta, solamente las fotos que ponen en un helicóptero o en las lanchas que usan. Ojalá nos digan que vayamos a buscarlo”, agregó.
Por su parte, Justin Pérez, hijo de Alejandro Pérez, comentó que estuvieron a punto de hacer una recolecta para ir a buscar a su padre, pues consideran que los esfuerzos de las autoridades no son suficientes.
“Si fuera el presidente o si hubieran estado pescando en una zona prohibida, ahí sí llegan rápido, pero no tienen ese humanismo”, manifestó.
CUARTA VEZ
De acuerdo con familiares y amigos del capitán Pérez, esa no es la primera vez que le sucede algo así.
“Esta es la cuarta vez que le pasa lo mismo y lo salvó un coco, se lo puso en el abdomen para flotar. También en dos ocasiones anteriores los acompañantes se le han muerto y esperamos que no pase una tercera vez”, narró doña Paulina, su madre.
Esta señora lo que espera es que su hijo deje ese oficio tan peligroso y se dedique a otra labor en la que no corra tanto riesgo.
Pérez ha pescado toda su vida, mientras que Soto apenas tiene cuatro años de dedicarse a esa actividad.
DIARIO EXTRA consultó a Guardacostas el número de efectivos involucrados en el operativo de búsqueda del pescador Cristian Soto y el dinero invertido en este, sin embargo, en el departamento de prensa informaron que esos detalles los darán al final.