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La concesión de obra, no debe ser satanizada por sí misma, pero eso no implica que obviemos su origen en nuestro país, esta es una herencia neoliberal, impuesta por los organismos financieros internacionales y el Ajuste Estructural, para debilitar nuestro Ministerio de Obras Públicas.
Por eso, por una razón ideológica e histórica como esa, es que en el Frente Amplio nos oponemos a cualquier concesión de obra cocinada en los gobiernos del bipartidismo, ya que en ninguna se demuestra la necesidad de quitarle al Estado esas labores estratégicas.
Pero además, no solo la ideología, la práctica nos ha demostrado que las concesiones son en muchos casos chorizos que van en contra de los auténticos intereses del pueblo de Costa Rica. Sino que lo diga la fallida ruta a San Ramón o los problemas que sigue dando la ruta 27.
Donde está el Gobierno demandando a Globalvía (hasta hace poco Autopistas del Sol) para asegurar los términos de los contratos en cuanto a la ruta San José-Caldera, pareciera que la seguridad jurídica solo se defiende en beneficio del empresario privado y no del pueblo de Costa Rica.
Ah, pero en JAPDEVA sí, para APM Terminals sí hay seguridad jurídica, y el derecho a seguir construyendo la ruta 257 sin los estudios de impacto ambiental necesarios. Como dice el dicho, lo que es bueno para el ganso, que sea bueno para la gansa.
En Ecuador todo se renegoció cuando Rafael Correa asumió el gobierno: la deuda, la explotación de GAS, de petróleo, vayan a ver cuántas empresas se fueron por esa razón, ninguna; así que esperamos que el Presidente deje de comerle cuento a los mismos neoliberales de siempre, que tanto daño le han hecho a este país.
*Diputado, Partido Frente Amplio