Sin reactivación económica, no hay ingresos tributarios

Desde hace mucho tiempo expertos, diputados, empresarios y personas de a pie le advertimos al Gobierno la necesidad de tomar en serio el tema de la reactivación económica. Era urgente desde el día 1 de gestión que el Ejecutivo se pusiera pilas en lanzar un verdadero plan para fomentar la actividad económica y no las […]

Desde hace mucho tiempo expertos, diputados, empresarios y personas de a pie le advertimos al Gobierno la necesidad de tomar en serio el tema de la reactivación económica.

Era urgente desde el día 1 de gestión que el Ejecutivo se pusiera pilas en lanzar un verdadero plan para fomentar la actividad económica y no las ocurrencias sin sentido que presentó en varias oportunidades.

Ahora la situación económica del país se ha visto más afectada por los efectos y las restricciones impuestas por la pandemia del Covid-19.

Como era de esperarse los ingresos tributarios del Gobierno se cayeron por el suelo. Es lógico, si a las empresas les va bien, la recaudación de impuestos es mejor.

Esa caída fue advertida en un reciente informe de la Contraloría.

Según el órgano, la crisis del coronavirus le está pasando una gran factura al Ministerio de Hacienda, ya que la paralización económica provocó una contracción del 6,1% durante mayo, en comparación con el mismo periodo del año anterior.

En específico, los ingresos corrientes ejecutados de enero a mayo de 2020 fueron ¢1.923.856 millones (6,4% menos respecto del mismo periodo de 2019) y se componen en un 92,1% de ingresos tributarios, un 4,8% de transferencias corrientes, 1,6% de contribuciones sociales y 1,5% de ingresos no tributarios. Los ingresos tributarios cayeron durante este periodo en un 6,1% respecto a 2019.

Los impuestos que presentan la mayor disminución en la recaudación son el selectivo de consumo, los derechos arancelarios de importación y el tributo único a los combustibles. 

De hecho, al mes de mayo, 5 de los principales ingresos tributarios muestran una caída y en cuatro de ellos aún más con respecto a abril, lo que refleja la profundización del impacto de la pandemia por el Covid-19 aunado al efecto de la moratoria fiscal establecida en la Ley N.º 9830.

Como lo señalamos, lo anterior se agrava por las medidas de restricción variables, los cierres de locales comerciales, la estrepitosa caída en las ventas y una menor cantidad de personas en las calles.

El informe dice que el impuesto sobre la renta acumuló a mayo de 2020 un total de ¢691.679 millones, el cual muestra una desaceleración en su ritmo de caída a -2,0% en mayo, mientras que en el caso del Impuesto sobre Valor Agregado (IVA), acumuló ¢624.307 millones, es decir sufrió un deterioro en mayo, al caer en 1,4%.

Y es que, según datos del Ministerio de Hacienda, durante mayo, los gastos corrientes del Estado (salarios, intereses, cargas sociales) aumentaron en un 3,3%, pasando de ¢2.812 millones en abril a ¢2.905 millones en mayo. 

La principal influencia de este rubro es el pago de intereses sobre la deuda, el cual aumentó en ¢109.029 millones entre abril y mayo.

Todo eso se veía venir, pero lamentablemente el Gobierno nunca se tomó en serio hacer algo tangible por la economía de nuestro país, por las pequeñas y medianas empresas, que hoy no les quedó de otra que despedir a sus empleados, o en el peor de los casos cerrar sus puertas.

Definitivamente, lo único claro que el Ejecutivo demuestra conforme va pasando el tiempo es que los famosos planes para reactivar la economía costarricense solo fueron ideas improvisadas, unos simples saludos a la bandera, que hoy nos pasan la factura más elevada de la historia.