Sin humo y sin ruido

Bello San José sin ruido y sin humo. Tres días seguidos sin vehículos han logrado alejarnos de la contaminación, cambio experimentado por todos quienes estuvimos estos días santos en nuestras casas. Sentir paz, tranquilidad sin accidentes es una bendición, pero la verdad respiramos mejor en esta ciudad que hemos podido disfrutar.  

El 54% de los reclamos de los oficiales son por montos menores a ¢60 mil.

Bello San José sin ruido y sin humo. Tres días seguidos sin vehículos han logrado alejarnos de la contaminación, cambio experimentado por todos quienes estuvimos estos días santos en nuestras casas. Sentir paz, tranquilidad sin accidentes es una bendición, pero la verdad respiramos mejor en esta ciudad que hemos podido disfrutar.

Algunos habitantes se fueron a las playas, otros a las montañas, de seguro también disfrutaron. Habrán llegado al Señor sus oraciones desde todos los lugares, imagino que sí, porque Él está en todo lado.

Pasada la Semana Santa, de nuevo la realidad en una capital con la cantidad de carros como la nuestra, que no es la que más se mueve sino todo lo contrario, la que más pierde tiempo. A pesar de que el transporte público es bueno y los trenes movilizan a cientos de personas todos los días, los incentivos que la política subsidia (si se tiene dinero) inclinan a los habitantes a comprar autos, que en su mayoría son a crédito.

La verdad no es un lujo tener un buen carrito, claro, lo ideal sería con más infraestructura en nuestras calles. El transporte público se ve algunas veces muy congestionado por las grandes presas que se forman en las horas pico y el ferrocarril aún no es suficiente, mientras en la Asamblea Legislativa no aprueben la Ley de Fortalecimiento del Incofer. 

En algunos sectores puede que falten líneas de autobuses y en otras sobran, todo en conjunto es un caos que nos atormenta y nos llena la cabeza de humo, en algunos casos hasta sentir que estamos “chiflados” con un MOPT que señala carriles para uso exclusivo de autobuses y que no cumple. Moverse en trasporte público es una pesadilla, en cuanto hacerlo en carros privados tiene los mismos resultados.

La ciudad no avanza debido a las horas perdidas. Si un Presiente de la República quiere que le digan que su gobierno es bueno tiene que dar un buen trasporte público. En nuestro país no se hacen obras de infraestructura porque el dinero, en estos últimos años, lo chupa la burocracia o la corrupción.

El dinero público que no es chupado por la burocracia o la corrupción el gobierno lo usa para alimentar las redes clientelares que le permiten seguir ganando elecciones; perdonen, eso es la verdad. Políticamente les resulta más rentable que invertir en transporte público.

Para todo existen soluciones, algunas son políticamente costosas. Por ahora poner límites rigurosos a la emisiones sin importar qué clase de vehículo se tiene, si son nuevos o usados resulta un enigma, (existen múltiples intereses). Lo bueno es medir con la misma vara todos.

Por ahora se reinicia el mismo tumulto de siempre, con la misma contaminación y la misma pérdida de tiempo. ¿Qué vamos a hacer? Solo en Semana Santa nos libramos. El Paseo Colón cerrado los domingos.