Sigue el gobierno acomodando a sus amigos

Cuando pensábamos que la piñata en puestos públicos se había acabado y que el presidente Carlos Alvarado había entrado en razón en relación con el botín político, donde muchos funcionarios terminaban siendo reacomodados en puestazos, sale a relucir el caso de la exministra Nancy Marín Espinoza. Marín Espinoza, a quien se le recuerda por su polémico paso por el Ministerio de Comunicación, fue nombrada como asesora de la Presidencia Ejecutiva del Instituto Nacional de Seguros (INS). La designación ocurrió tan solo a unos días de haber dejado Casa Presidencial. Lo curioso es que cuando el presidente Alvarado anunció la salida de Marín, la misma exministra dijo que se iba para dedicarle más tiempo a su hijo.

Cuando pensábamos que la piñata en puestos públicos se había acabado y que el presidente Carlos Alvarado había entrado en razón en relación con el botín político, donde muchos funcionarios terminaban siendo reacomodados en puestazos, sale a relucir el caso de la exministra Nancy Marín Espinoza.

Marín Espinoza, a quien se le recuerda por su polémico paso por el Ministerio de Comunicación, fue nombrada como asesora de la Presidencia Ejecutiva del Instituto Nacional de Seguros (INS).

La designación ocurrió tan solo a unos días de haber dejado Casa Presidencial. Lo curioso es que cuando el presidente Alvarado anunció la salida de Marín, la misma exministra dijo que se iba para dedicarle más tiempo a su hijo.

Como si fuera poco, el nombramiento de la exjerarca se hizo a dedo, ya que el puesto es de confianza. 

Lo anterior a pesar de que la designación pudo requerir de un concurso previo.

De hecho, DIARIO EXTRA supo que el sindicato estaba negociado una adenda a la convención colectiva con el expresidente del INS y ahora ministro de Hacienda, Elián Villegas, en la que se decía que estos puestos debían pasar por concurso.     

Al parecer, esto de nombrar asesores en la Presidencia Ejecutiva ha sido una práctica común en el INS y para ello se utiliza una política discrecional. En el instituto indicaron que en el caso de Marín por ser un puesto de confianza no medió concurso alguno.

La convención colectiva vigente dice en su artículo 4 que: “Corresponde a la gerencia del Instituto la dirección superior de la administración de su personal, y las funciones específicas que esta convención le atribuye. La Dirección de Recursos Humanos se encargará de la aplicación general de sus disposiciones, y asesorará a la gerencia en todo lo de su competencia específica”.

Añade en el artículo 49: “Todos los aspectos relativos a selección e ingreso de trabajadores, clasificación y reasignación de puestos, promociones, remociones y retribución de servicios, se regirán por las disposiciones que siguen: corresponde a la Dirección de Recursos Humanos del instituto asesorar a la gerencia en su aplicación”. 

Otro punto de la convención colectiva es que todos los puestos deben someterse a concurso interno primero y si hay inopia (ausencia de candidatos idóneos) se puede lanzar el concurso externo. Esto según el sistema de ascensos vigente, y normado en el artículo 77.  

Además, el nombramiento sin concurso interno primero y luego externo, podría violentar el Código de Ética emitido por la junta directiva y su política de sostenibilidad, en tanto obliga al cumplimiento de la legislación vigente y todos los instrumentos legales aplicables.

Pese a lo anterior, en la cúpula de la entidad, donde Marín ganará al mes ¢3.385.500, es decir unos ¢600 mil más de lo que ganaba en Zapote, insisten en que el nombramiento, no será revocado.

Lo anterior es una muestra más de esas ventajas que tienen ciertas personas en comparación de otras para encontrar trabajo en momentos donde el desempleo y la pobreza están por los aires.

Bien lo dijo la diputada liberacionista, Franggi Nicolás, el gobierno demuestra una vez más que reacomoda a sus amigos a escondidas.

Para la diputada, parece que hay personas que siempre caen de pie en el Gobierno.

Y es que esta es una práctica recurrente, aunque dichos funcionarios salieran por la puerta de atrás. Ejemplos sobran como el de Rodolfo Piza, Rocío Aguilar, Nogui Acosta y Edna Camacho.

“Este gobierno nos toma una vez más del pelo, a pesar de su inutilidad, los saca por un tiempo de la función pública mientras baja la indignación popular, pero por detrás los sigue premiando con puestos costeados por todos”.

Como pretenden que el pueblo se soque la faja y no le duela pagar impuestos, si se van para sus amigotes y sus despilfarros. Vergüenza debería de darles.