
El guarda Rafael Ángel Monge Begnozzi fue acribillado dentro de su casa por un gatillero que le propinó 20 balazos en la cabeza, desfigurándole la cara y ocasionándole la muerte.
Los hechos ocurrieron en Barrio La Cruz, San José, a las 7:45 a.m., cuando un vehículo de marca Nissan se acercó a la vivienda, la cual tenía la puerta abierta.
Del auto se bajó un hombre que ingresó al inmueble y empuñando un arma de fuego se dirigió a su objetivo, al que sin mediar palabra le disparó para correr y subir al carro en que llegó.
DIARIO EXTRA se trasladó a la escena del crimen para conocer más detalles de lo acontecido. Los vecinos al escuchar las detonaciones salieron para ver qué ocurría y al observar la trágica escena dieron aviso a las autoridades.
Los uniformados de la Fuerza Pública al llegar hallaron el cadáver de Monge, de 34 años, sobre un charco de sangre y con el rostro desfigurado a causa de la gran cantidad de impactos de bala.
De inmediato acordonaron la escena en un perímetro de 100 metros para darles espacio a los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), que se encargaron de realizar las pesquisas del caso.
En la vivienda los judiciales recolectaron 20 casquillos alrededor del cuerpo, que trasladaron a la morgue judicial para la autopsia.
El caso continúa en investigación para darle cacería al sospechoso de asesinar a Monge dentro de su propia casa.
VIVÍA SOLO
Los lugareños manifestaron a El Diario del Pueblo que el oficial de seguridad tenía dos meses de haberse mudado a esa casa, donde vivía solo.
Además cuentan que no conocían mucho de él, pero al ser un lugar donde todos se conocen el caso los tomó por sorpresa.
“Realmente todos en este barrio nos conocemos y nunca hemos tenido problemas, salimos y sabemos quién es quién, sin embargo el hoy fallecido tenía poco de alquilar la casa, por lo que no sabíamos nada al respecto.
Nunca lo vimos como alguien problemático y ahora darnos cuenta de que lo mataron de la manera en que lo hicieron nos llenó de temor, más que aquí nunca pasa una cosa así”, explicó un vecino que prefirió mantener su identidad protegida.
El guarda de un parque que está situado frente a la vivienda donde le dieron muerte a Monge narró a DIARIO EXTRA que en horas de la madrugada este preparó una fiesta, la cual anunció con bombos y platillos.
Añadió que la fiesta duró toda la madrugada y parte de la mañana de este lunes, él vio que un carro blanco se estacionó frente a la vivienda, observó cuando el gatillero se bajó e ingresó a la casa, disparó y huyó.
Justo después de las detonaciones los invitados salieron corriendo de la casa y tomaron taxis para huir despavoridos.
BARRIO TRANQUILO
Los vecinos que hablaron con este medio dijeron estar conmocionados por el homicidio, tanto que quisieron resguardar su identidad para evitar represalias.
Manifestaron que el barrio es muy tranquilo y no se explican cómo pasó este homicidio porque solo han tenido que lidiar con asaltos sin violencia, pero nunca una situación como esta.
“Yo escuché una fiesta y una gran bulla, lo que nunca pasa en este barrio, después escuché las detonaciones, sin embargo no salí a ver qué pasó porque juré que eran juegos pirotécnicos que se les ocurrió tirar en horas de la madrugada.
En la mañana cuando salí por el pan me di cuenta del operativo de la policía y que habían matado de 20 disparos a un hombre que tenía poco de haberse pasado (de casa).
Eso me dejó impactada y ahora no sé qué pensar porque el trabajo de la policía es muy bueno. Aquí siempre se ve una patrulla cada cinco minutos, la vigilancia es muy buena, no sé cómo se dio este atentado”, narró una mujer.
GUARDA Y PADRE
De acuerdo con el Tribunal Supremo de Elecciones, Monge era oficial de seguridad en una sociedad anónima donde hacía labores de vigilancia e investigación. Era padre de un hijo y no se le conoce cónyuge.
Las autoridades se mantienen en la búsqueda del homicida, por lo que pidieron los videos de las cámaras de seguridad de algunos establecimientos que están cerca de la vivienda para comenzar el rastreo.
El Diario del Pueblo intentó comunicarse con familiares de la víctima, pero al cierre de edición no logramos hacer contacto con ellos.