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Para muchos, los medios de comunicación son el cuarto poder de la República, pues nos dedicamos a sacarle los trapos sucios a quienes buscan beneficiarse a costillas de todos y damos a conocer las cosas que se están haciendo mal desde muchas instituciones, tanto públicas como privadas.
Muchos pensarán que nuestra especialidad es ser chismosos o quizá quienes desenmascaramos y dejamos en evidencia así nos ven, pero lo que realmente sucede es que le damos voz y voto a todos los ciudadanos que quieren hablar con la verdad y desean dar a conocer cuando desde alguna trinchera no se están haciendo bien las cosas.
En los últimos tiempos la profesión ha sido muy despreciada y hasta algunos han querido venir a hacerla menos, empezando por el anterior Presidente, quien aun siendo periodista se prestó para muchos atropellos que venían desde los Ministerios e incluso él extrañamente quiso dejar a los colegas como gente que le hacía preguntas sin sentido. Al parecer, lo que no le gustaba al señor era que lo cuestionaran.
Es más, en los tiempos del covid, cuando ese gobierno de turno solo hablada de dicho tema, el mandatario se dedicó a decir que solo hacíamos consultas insulsas.
Con este Gobierno, también la prensa ha tenido sus diferencias, de hecho, el mandatario fue condenado por la Sala IV por una serie de palabras del Presidente hacia la prensa y los medios de comunicación durante las conferencias de los miércoles del Consejo de Gobierno.
Para ellos el lenguaje usado ha sido irrespetuoso y ofensivo en contra de los comunicadores, si bien todos tenemos claro hacia cuáles medios van dirigidos los improperios, la prensa en general se ha sentido atacada.
Ejercer el periodismo en Costa Rica y en muchas partes del mundo es bastante complicado, porque la gente tiene una piel muy delgada y por todo se ofenden, así sea que no tengan la razón. Por todo se incomodan, les molesta que la prensa investigue, pregunte y cuestione. Lo peor de todo, se paran de uñas cuando el periodista los busca para tener su versión porque es uno de los implicados, y si no los llaman también se molestan, entonces quedarles bien es muy difícil.
El contar con periodistas, antes y ahora, es fundamental para la ciudadanía que vive en un país democrático como Costa Rica, debido a que, a través de los diferentes medios de comunicación, como la radio, las televisoras, los periódicos, revistas, panfletos y la nueva generación de redes sociales, resultan vitales para que todos estén informados de los acontecimientos nacionales e internacionales.
En otras ocasiones, el periodista debe soportar que la respuesta de la institución a la que debió mandar por escrito su pregunta sea divulgada a todos los medios de comunicación, creando esto un sinsabor, al menospreciarse y quitarle valor a la investigación periodística que este profesional ha luchado y ha invertido su tiempo en averiguar situaciones que otros colegas no han tenido curiosidad, lo cual hace que ese profesional reciba en su estado de ánimo un balde de agua fría.
Cabe destacar el profesionalismo de bastantes periodistas que tienen agallas, los cuales no se han dejado intimidar por jerarcas y colegas que laboran en instituciones públicas o empresas privadas, también tienen buena actitud y se las ingenian para conseguir la información y seguir transmitiendo hasta los turbios detalles de los aconteceres nacionales.
Pero a pesar de la tecnología muchas veces es más difícil ejercer el periodismo ahora que en el pasado, porque al parecer quienes delinquen lamentablemente han aprendido a ocultar mejor sus fechorías y han aprendido a vender lo ilegal como legal. Tener una libreta, lapicero, grabadora y cámara en mano es toda una responsabilidad que quizá muchos no entienden y por eso constantemente irrespetan la profesión que tantas veces ha servido para que una persona o empresa no se hinche los bolsillos a costa de nosotros los ciudadanos de a pie, que nos levantamos todos los días para hacer de Costa Rica un mejor lugar para vivir.
Quienes ejercemos el periodismo debemos estar orgullosos de lo que hacemos, porque siempre luchamos por el bien común de la población y no por intereses particulares.