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La aventura de la UCR administrando Ebais de la CCSS está por terminar. Es muy discutible la legitimación de la UCR para incursionar en tal campo, sobre todo pagando servicios de la CCSS a precio de la UCR (¡gran paradoja! pero la desigualdad de salarios en la Administración pública costarricense es de antología). Por tal motivo, la decisión de terminar con tal actividad es correcta. Jurídica, administrativa y técnicamente es una decisión correcta. Los recursos de la UCR, privilegiados constitucionalmente, no son para eso.
No obstante, las reacciones de algunos sectores en relación con tal decisión evidencian prejuicios, vivezas y falencias que no se pueden dejar pasar. El Rector de la UCR estima que la huelga que se desató en los Ebais tiene un costo de ₡275 millones. Con gran entereza señala que tal suma no la podría tomar del presupuesto universitario, sino de los días no laborados.
La CCSS no ha informado cuál es su estimación de los daños producidos por la huelga. Las organizaciones implicadas por la huelga (que además bloquearon calles, tomaron edificios y se llenaron la boca diciendo falsedades) alegaban preocupación por la seguridad social y riesgo de privatización.
A final de cuentas han producido un daño millonario a la UCR, a la CCSS y a los mismísimos asegurados. ¿En nombre de la sensibilidad social? ¡Jamás, por eso no se les puede creer el cuento! Se trata de la defensa de privilegios personales. Se trata de obtener ganancias e ingresos amparados en las convenciones de la UCR por prestar servicios de la CCSS (o sea, lucrar con la salud de los asegurados, desviar fondos constitucionales que tienen otro destino y engrosar sus privilegios personales).
¿Y… el daño hecho a los asegurados? ¿Quién se hará responsable de las citas perdidas, las medicinas no entregadas en tiempo, las filas inútiles, el atraso general en la atención de requerimientos de salud? ¿No era que la salud del pueblo era sagrada? ¡Por sus hechos los conoceréis! Cuando llega la hora estos grupos privilegian sus gollerías por encima de los derechos del pueblo que dicen defender. Las pruebas son irrefutables.
Es muy curioso, por otro lado, que esos mismos grupos confundan a todo el mundo con el cuento del lucro. Se rasgan las vestiduras con la mecánica de la subcontratación, externalización o tercerización (del inglés outsourcing) de tareas por parte de la CCSS, sin reparar que es lo mismo que se hacía con la UCR administrando Ebais, escondiendo que a través de este proceso ellos tomaban ventajas personales y lucro personal (sueldos superiores, desvío de presupuestos constitucionales para una labor diferente que la destinada, acceso a un régimen privilegio de pensiones, gollerías y privilegios excepcionales).
Acusan de privatización de la salud la asignación de un nuevo administrador de los Ebais, pero esconden los privilegios personales y privados que obtuvieron de la anómala situación de la que la UCR intenta salirse con toda legitimidad. Es obvio que no hay sensibilidad social por parte de estos abusadores, solo cuento y engaño.