Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
En momentos cuando Puntarenas vive la peor ola de violencia de los últimos tiempos, en que incluso hemos llegado a ver señales propias de los cárteles mexicanos, no podemos pensar en celebrar.
Nadie quita que exista un derecho, pero que un diputado oficialista organice una fiesta justo en un lugar donde abundan la pobreza y el desempleo, en lugar de llevar propuestas que al menos den un respiro a la comunidad, no es de recibo. Flaco favor hace al Gobierno que se piense en este tipo de actividades durante una gira presidencial en la que más bien el objetivo es escuchar las necesidades de la población.
Es probable que así lo experimente el presidente Rodrigo Chaves al escuchar a pescadores, de modo que no podemos pensar en festejar cuando hay tanta miseria.
Y se debe recordar que en este caso no hablamos de un ciudadano privado cualquiera, sino de un diputado de la República, electo para una provincia por decisión popular. No tenemos claro si el legislador sabe que la región del Pacífico Central es de las más golpeadas por el desempleo, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
Y lo mismo ocurre con la pobreza. Las familias no tienen para solventar sus necesidades mínimas, de modo que no debería haber ánimos de organizar convivios. Estas personas lo que necesitan son soluciones para lograr dar un giro a sus vidas. Requieren mayores ingresos y que se aproveche el potencial turístico y productivo de la zona. El hecho de que hoy Puntarenas esté tomado por el narcotráfico es en gran medida porque no hay trabajo y los jóvenes se dejan llevar por el dinero fácil, al ver que no hay otras opciones.
Este pueblo se siente olvidado, y le parece que cada cuatro años regresan con una nueva promesa, pero nada ocurre, más bien el problema crece como la espuma. Las mejoras deberían de ser permanentes y no solo hacerse presentes durante una gira presidencial, y enhorabuena que el mandatario y sus ministros puedan ir a la comunidad para escuchar de boca propia lo que está viviendo dicha zona de Costa Rica.
Adicionalmente, este legislador no nos ha aclarado de dónde obtendrá los recursos para pagar tal lujo. Es realmente penoso que se aproveche un puesto de elección popular para darse una vida que quienes lo pusieron en la curul no pueden ni imaginar.
No hacemos diferencias entre ricos y pobres, sino entre servidores de la patria y un pueblo urgido de soluciones. Está bien que disfruten, pero reconozcamos que este no era el tiempo para plantear dicha actividad.
El legislador debería reflexionar si su proceder no habrá sido imprudente y posponer su viaje para otra ocasión. Si habrá fiestas en el pueblo es un poco para tratar de obtener algo de reactivación.
Nos gustaría que el señor diputado del yate nos conteste: ¿Qué motivos hay para celebrar? Porque Puntarenas y su gente no ven ninguno…