
Tras el empate sin goles frente a Bélgica en el Estadio de Los Ángeles, la selección de Irán sorprendió al mundo al dejar una nota en su vestuario.
El mensaje, difundido por la Federación de Fútbol de Irán, agradeció la hospitalidad de la ciudad y pidió formalmente que la “paz, el respeto y la amistad prevalezcan entre todas las naciones”.
El texto vincula la historia milenaria de “la antigua Persia” con el presente, destaca que el espíritu del equipo permanece “vivo y firme”.
En medio de las tensiones políticas, los jugadores expresaron que llegaron a la sede con orgullo y se retiran con la dignidad de haber competido con honor, además, dedican su esfuerzo a la afición que les brindó su “corazón, voz y alma” durante los 180 minutos disputados hasta ahora.
Este gesto ocurre en un contexto de extrema complejidad, mientras Irán y Estados Unidos mantienen negociaciones para poner fin a su reciente conflicto armado.
Debido a las estrictas restricciones de visa, el equipo debe operar desde una base en Tijuana, México, y tiene permitido volar a territorio estadounidense únicamente el día previo a sus encuentros, además debe abandonar el país el mismo día del partido.
La carta también incluyó un solemne tributo a las víctimas del ataque a una escuela de niñas en Minab, donde 168 personas perdieron la vida al inicio de la guerra.
A pesar de ser descritos por su entrenador como el equipo “más oprimido” del torneo por las dificultades logísticas y de seguridad, el plantel eligió centrar su mensaje en la humanidad y la diplomacia deportiva.
Con dos empates en el Grupo G, tras igualar previamente 2-2 ante Nueva Zelanda, Irán se prepara para su último duelo de la fase de grupos. El encuentro decisivo será contra Egipto el próximo 27 de junio en Seattle, donde buscarán avanzar.
