
La discusión sobre el proyecto de jornadas excepcionales 4-3 vuelve a tomar relevancia en la Asamblea Legislativa, mientras representantes del sector empresarial sostienen que la iniciativa puede contribuir a modernizar la legislación laboral, facilitar la operación de determinadas actividades productivas y fortalecer la generación de empleo formal.
“Vemos con muy buenos ojos la puesta a despacho del expediente 24.290 sobre jornadas excepcionales. Este es un proyecto importante para Costa Rica porque nuestro país requiere modernizar su legislación laboral y adaptarla a las nuevas realidades productivas sin menoscabar los derechos de las personas trabajadoras”, afirmó Jorge Luis Araya, director ejecutivo de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep).
El respaldo empresarial se concentra en la posibilidad de establecer esquemas de trabajo diferenciados para actividades que requieren continuidad operativa o condiciones particulares de producción.
“Durante años, el sector empresarial ha respaldado esta iniciativa por su aporte a la competitividad, la atracción de inversiones y la generación de empleo formal y de calidad. Confiamos en que, mediante el diálogo legislativo, el proyecto pueda ser corregido para recuperar su espíritu original, establecer jornadas excepcionales únicamente para actividades muy calificadas que así lo requieren, con reglas claras y garantías adecuadas para empresas y trabajadores”, agregó.
Rodney Salazar, presidente de la Cámara de Comercio Exterior (Crecex), coincidió en que el sector privado requiere alternativas para atender actividades que demandan continuidad y esquemas laborales distintos a los tradicionales. El representante vinculó la propuesta con las necesidades de empresas que compiten por inversión y mantienen operaciones especializadas.
“Costa Rica compite todos los días por atraer nuevas inversiones, generar empleo formal y mantener operaciones que demandan continuidad, especialización y esquemas de trabajo adaptados a determinados sectores productivos. El país necesita avanzar”, señaló Salazar.
La Cámara de Comercio Exterior también respaldó una regulación que combine la flexibilidad que buscan las empresas con mecanismos de protección para los trabajadores. Salazar sostuvo que el proyecto debe permitir responder a las características de determinadas actividades sin eliminar las garantías laborales.
Carlos Montenegro, director ejecutivo de la Cámara de Industrias de Costa Rica, destacó particularmente las condiciones que contempla la propuesta. Según explicó, el proyecto mantiene el máximo de horas semanales para las jornadas diurna y mixta, incorpora un sobresueldo sobre el salario mínimo de la ocupación por las horas adicionales y establece la posibilidad de acogerse voluntariamente a esta modalidad.
“Consideramos conveniente que quede claramente delimitada desde la propia ley las ocupaciones en las que podrá utilizarse la jornada ampliada, de manera que las empresas puedan planificar sus operaciones con certeza. También existen beneficios concretos para los trabajadores, como la posibilidad de reducir al menos un día de traslado semanal a su centro de trabajo”, afirmó Montenegro.
El representante de los industriales añadió que la modalidad tendría particular relevancia para empresas manufactureras con procesos continuos y sostuvo que la iniciativa podría contribuir a atraer inversión y generar oportunidades laborales.