Las plantaciones bananeras del país enfrentan un nuevo desafío climático que podría reducir la disponibilidad de fruta durante los próximos meses. Mientras las fincas ubicadas en Parrita se preparan para condiciones de sequía asociadas al fenómeno de El Niño, las zonas productoras del Caribe y Sarapiquí enfrentarán un exceso de lluvias, altos niveles de humedad y un mayor riesgo de inundaciones, factores que amenazan l Sector bananero espera menor producción por fenómeno de El Niño Las plantaciones bananeras del país enfrentan un nuevo desafío climático que podría reducir la disponibilidad de fruta durante los próximos meses. Mientras las fincas ubicadas en Parrita se preparan para condiciones de sequía asociadas al fenómeno de El Niño, las zonas productoras del Caribe y Sarapiquí enfrentarán un exceso de lluvias, altos niveles de humedad y un mayor riesgo de inundaciones, factores que amenazan l

Sector bananero espera menor producción por fenómeno de El Niño

Se podría reducir las exportaciones de la fruta

El 54% de los reclamos de los oficiales son por montos menores a ¢60 mil.

Las plantaciones bananeras del país enfrentan un nuevo desafío climático que podría reducir la disponibilidad de fruta durante los próximos meses. Mientras las fincas ubicadas en Parrita se preparan para condiciones de sequía asociadas al fenómeno de El Niño, las zonas productoras del Caribe y Sarapiquí enfrentarán un exceso de lluvias, altos niveles de humedad y un mayor riesgo de inundaciones, factores que amenazan la productividad y las exportaciones del sector. Las proyecciones climáticas anticipan un segundo semestre complicado para la actividad bananera. El exceso de precipitaciones afecta directamente el desarrollo de las plantaciones y aumenta la presencia de enfermedades que deterioran la producción.

“Estas condiciones inevitablemente afectarán la disponibilidad de fruta y, por ende, el volumen de exportaciones”, señaló la Corporación Bananera (Corbana).

El panorama se vuelve más complejo porque la industria aún intenta recuperarse de los efectos acumulados de los últimos años. Las condiciones irregulares registradas entre 2024 y 2025 favorecieron la propagación de enfermedades que provocaron pérdidas significativas de fruta y redujeron los ingresos de las empresas productoras.

“Es un efecto acumulativo que venimos experimentando desde 2024 y principios de 2025, que provocó el incremento de infecciones por Sigatoka Negra, un hongo que ataca el follaje y, si no se controla, destruye la plantación. Esto causó pérdidas importantes de fruta en todas las empresas bananeras y afectó los ingresos porque se dejó de exportar una cantidad importante de racimos que estaba programada para salir en el año 2025”, explicó Erick Bolaños, director de Asistencia Técnica de Corbana.

Ante este escenario, el sector ha reforzado sus acciones preventivas. Entre las medidas promovidas destacan el mantenimiento de drenajes, la construcción de diques y estructuras de protección en zonas vulnerables, el uso de coberturas vegetales para reducir la erosión y la implementación de protocolos especiales para enfrentar inundaciones.

Los antecedentes históricos respaldan la preocupación del sector. Corbana señala que durante los episodios severos de El Niño registrados en 1997-1998, 2008-2009 y 2014-2015 se observaron caídas en la productividad, medida en cajas por hectárea, respecto a años sin influencia significativa de este fenómeno climático.