
El rendimiento de algunas cosechas de arroz en Costa Rica mostró un incremento significativo durante 2026, impulsado por un proceso de reconversión productiva que busca elevar la eficiencia del sector y mejorar su competitividad.
En la Región Chorotega, principal zona arrocera del país, el promedio de producción pasó de 4,9 toneladas por hectárea a cerca de 7 toneladas por hectárea durante la cosecha de este año, según datos de la Corporación Arrocera Nacional (Conarroz).
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO), el rendimiento promedio mundial del arroz ronda las 4,5 toneladas métricas por hectárea.
La mejora ocurre en medio de la implementación de un plan piloto a pequeña escala basado en la metodología agronómica del Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego, una estrategia dirigida a productores inscritos a nivel nacional que incorpora nuevas prácticas agronómicas, entrega de insumos y acompañamiento técnico especializado.
“Seguiremos impulsando acciones concretas orientadas a incrementar la productividad, promover la innovación, fortalecer la competitividad y mejorar la sostenibilidad de la actividad arrocera. Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que, en mercados estratégicos para la alimentación de la población, resulta indispensable contar con herramientas de política pública modernas y efectivas que contribuyan a reducir las profundas asimetrías existentes frente a competidores que reciben importantes apoyos estatales”, indicó Mainor Cruz, director ejecutivo de Conarroz.
El programa inició en 2023 con parcelas demostrativas en 40 hectáreas y la participación de diez productores. Los resultados permitieron ampliar el alcance durante 2024 y 2025 hasta abarcar 1.460 hectáreas y 40 productores, etapa en la que se registró un incremento promedio de 28% en los rendimientos por hectárea.
A partir de esos resultados, Conarroz destinó ¢1.250 millones provenientes de su Fondo de Investigaciones para desarrollar el Plan de Reconversión FLAR 2026, orientado a 272 productores arroceros del país. La iniciativa contempla la entrega de semilla certificada, insumos agrícolas, bioinsumos y asistencia técnica intensiva, así como principios de agricultura regenerativa.
“Fortalecer la producción nacional de arroz no solo significa respaldar a cientos de familias vinculadas con la actividad, sino también proteger la seguridad alimentaria, el desarrollo rural y la capacidad del país para enfrentar con mayor solidez los desafíos futuros”, agregó Cruz Varela.
Además del aumento en la productividad, el plan incorpora compromisos ambientales, entre ellos la eliminación de la quema de rastrojos en los cultivos. Según Conarroz, las evaluaciones preliminares realizadas en otras regiones arroceras muestran perspectivas favorables, aunque advirtieron que todavía es prematuro anticipar resultados definitivos debido a que los procesos de cosecha apenas comienzan.
La corporación señaló que persisten riesgos asociados a fenómenos climatológicos que podrían afectar especialmente las zonas de producción de arroz secano durante los próximos meses, ya que depende directamente de las lluvias. No obstante, indicó que mantiene un esquema de acompañamiento permanente mediante asistencia técnica especializada y seguimiento agronómico en todas las regiones productoras del país.