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Diferentes representantes del sector agropecuario costarricense coinciden en que el país debe empezar una transición generacional donde las personas jóvenes puedan integrarse en las actividades productivas.
Según detalló la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA), la edad promedio de los productores nacionales ronda los 53 años.
“El futuro del agro costarricense no puede depender de que la próxima generación quiera continuar lo que nosotros hicimos. Debemos procurar que los jóvenes quieran incorporarse al sector porque encuentran oportunidades en él y tengan las herramientas para construir una mejor agricultura”, afirmó Óscar Arias Moreira, presidente de la CNAA.
Según la Encuesta Continua del Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), solo el 10% de las personas ocupadas en el sector agrícola son menores de 25 años, equivalente a 20 mil costarricenses.
Además, cerca del 98% de las organizaciones del sector son pequeñas y medianas empresas (pymes) concentradas en núcleos familiares, lo que abre la posibilidad de que los hijos continúen con la tradición y el legado de sus padres o abuelos.
Sin embargo, Arias Moreira agrega que la integración permite la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas, como la agricultura de precisión, la biotecnología, la robótica y la automatización de procesos que permitan mejoras en la productividad y competitividad.
“Ahí aparece una enorme oportunidad, los jóvenes pueden convertirse en el puente entre dos generaciones. Una que aporta la tierra, experiencia y el conocimiento acumulado durante décadas y otra que incorpora nuevas herramientas para transformar ese conocimiento en innovación y un mayor valor agregado”, aseguró el presidente de la CNAA.
Desde el Gobierno se plantean diversas acciones para mejorar las condiciones del sector y facilitar la incorporación de jóvenes. Fernando Vargas, viceministro de Agricultura (MAG), indicó que trabajan con una política sectorial que contempla medidas relacionadas con productividad, tecnología, competitividad, acceso a mercados, emprendimiento y mecanismos financieros.
El jerarca agregó que el trabajo institucional se ha complementado con una propuesta de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria que identifica cerca de 61 aspectos para trabajar conjuntamente. El objetivo es generar condiciones que permitan que la actividad agropecuaria sea una alternativa económicamente viable para las nuevas generaciones. Entre las iniciativas mencionadas por el viceministro están los clubes 4S, incentivando la actividad en escuelas y colegios, y el programa Agrilab, que articula la formación, innovación y emprendimiento en la población juvenil.
“Creo que de las formas en las cuales podemos lograr que se enamoren de nuevo con el sector agropecuario está el tema de la tecnología y la innovación que es muy importante. Debemos facilitar los mecanismos financieros para que ellos puedan desarrollar sus propias iniciativas con acompañamiento técnico”, señaló Vargas.
Para Priscila Zúñiga, especialista técnica del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el relevo generacional no puede abordarse únicamente desde las familias productoras. La incorporación de jóvenes también enfrenta barreras tanto productivas como de participación.
“En materia de productividad es una dificultad el acceso a tierras, a recursos, a crédito, el acceso a mercado, son condiciones más difíciles y de desigualdad. En términos de participación, el hecho de que las personas jóvenes puedan sumarse a la toma de decisiones que incidan en el negocio”, explicó Zúñiga.
La especialista sostuvo que las estrategias deben comenzar desde edades tempranas mediante educación sobre la importancia de la agricultura y la seguridad alimentaria. Para quienes ya forman parte del sector, planteó la necesidad de mejorar las condiciones de empleo, facilitar el acceso a tierra y financiamiento y acompañar el crédito con educación financiera.
Zúñiga también destacó la necesidad de trabajar con los productores de mayor edad para facilitar la transferencia de responsabilidades y conocimientos. Para ello, propuso un enfoque intergeneracional que combine la experiencia de quienes ya están en el sector con las nuevas capacidades y conocimientos de las generaciones jóvenes.
“No puedo solo hablar con personas jóvenes de generar habilidades si no trabajo con las personas adultas mayores en la necesidad de que entiendan por qué es importante sumar a las personas jóvenes en las tomas de decisiones y en ceder un poco de espacio”, indicó
Óscar Arias Moreira
Presidente de la CNAA
“Tenemos que demostrarles a los jóvenes que la agricultura es un negocio. Lamentablemente, en los últimos tiempos, el sector ha estado de capa caída y está afrontando grandes retos de sostenibilidad y esto dificulta entonces que mucha gente encuentre o vea una oportunidad para dedicarse a producir alimentos”.
Fernando Vargas
Viceministro del MAG
“Tenemos un sector agropecuario envejecido y en el cual requerimos la incorporación de los jóvenes dentro del proceso productivo. El sector tiene que ser competitivo y rentable para que sea un negocio para los jóvenes. Tiene que generar los ingresos para que sus familias puedan vivir bien”.
Priscila Zúñiga
Especialista técnica IICA
Necesitamos condiciones de empleo digno y seguridad. Necesitamos que las personas jóvenes también tengan acceso a recursos, por ejemplo, a tierra, crédito y acompañamiento financiero y técnico. Condiciones habilitantes para generar estrategias que nos permitan sumar más personas a la agricultura”.
Valeria Ramírez
Agricultora joven
“No hay nada más bonito que trabajar en la agricultura y si tienen ese sueño, busquen y generen sus propias oportunidades. A los productores: Confíen en las capacidades, en lo que nos han enseñado, en los consejos y sean el roble que necesitamos para apoyarnos cuando sentimos que no podemos”.



