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Basándonos en experiencias de la vida cotidiana podríamos entender que no todos tenemos el mismo nivel de evolución. Por ejemplo, a muchas personas les cuesta creer, es decir, si no ven o tocan, no creen.
Esto tiene que ver mucho con que las cosas después de una catástrofe se olvidan y se puede llegar a pensar que aquello fue algo que ocurrió como pudo ocurrir otras veces y no es que haya un cambio climático o que se nos avecina una catástrofe de proporciones inimaginables.
No estamos ni mucho menos tan avanzados como podríamos llegar a pensar, ni en el cénit de la evolución natural y humana.
Miramos, pero no vemos: dependemos del petróleo, el gas y el carbón, pero no pensamos que son recursos que están llegando a su fin.
Incluso cuando llegan noticias del descubrimiento de grandes yacimientos de petróleo no nos paramos a pensar que finalmente esto equivale a solo unos días de consumo mundial.
Los científicos de hoy son superespecialistas en un tema, pero se les escapa de las manos una visión general o global de un mundo en constante velocidad en cuanto al cambio.
Esto denota de que personas muy inteligentes, con grandes virtudes o capacidades intelectuales, se encuentran en un atolladero para lograr entender qué nos está pasando, por tanto, ellos, los “grandes expertos” de hoy no pueden de ninguna manera ser referentes ni tampoco van a señalar la carretera correcta por la que deberíamos circular todos para salvarnos de esta situación mundial cada día más compleja y caótica.
Mucha gente está confiada en que algo se hará para revertir esta situación, ya que siempre, cuando digo siempre solo me refiero a las últimas décadas en las que el progreso científico y técnico ha alcanzado unas cotas nunca vistas, y esto ha creado un halo de \”confianza ingenua\” en las gentes, como si alguien o algo como es la tecnología o el sistema hará algo para reconvertirse.
Se está utilizando cantidades ingentes de energía en construir telescopios espaciales, naves, cohetes para el estudio del universo, pero poco o nada para regar y mantener nuestra casa. Ahí podríamos observar un factor grave de desinteligencia.
Hemos llegado al límite y no podemos seguir más allá, estamos chocando desde hace un tiempo con un muro insondable que hemos construido nosotros mismos, el ser humano solo cambiando su estilo de vida y coordinando empatía con otros si podrá sobrevivir y alcanzar las estrellas, si es que eso le hará sentir bien, no tendría tampoco que ir en esa dirección sino en otras posibles donde recupere la perdida esencia que parecería la solución o salida más inteligente.