Se disparan consultas por hipertensión

Día Mundial se conmemora el 17 de mayo

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Las consultas por hipertensión arterial se han disparado en los últimos años, generando preocupación entre las autoridades de salud. 

Según datos del área de Estadísticas en Salud de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), este padecimiento crónico ha registrado un aumento del 47% en consultas externas en los últimos seis años, lo que evidencia una tendencia alarmante. Tan solo en el 2024, más de 1,75 millones de consultas externas estuvieron relacionadas con esta enfermedad, y el 88% correspondió a personas mayores de 45 años. Además, seis de cada diez pacientes atendidos fueron mujeres, pese a que representan apenas la mitad de la población general.

Este incremento se da en el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, que se conmemora el próximo 17 de mayo, y que busca generar conciencia sobre la prevención y el control de este mal silencioso.

“La hipertensión arterial es una enfermedad multifactorial, que tiene condicionantes como los antecedentes familiares y el estilo de vida de las personas”, explicó la doctora Eva Acuña, quien además señaló que muchos casos podrían prevenirse con cambios en los hábitos diarios.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran el consumo excesivo de sal, el sedentarismo, el estrés sostenido, el sobrepeso y la obesidad, así como el consumo de alcohol y tabaco.

La hipertensión no solo deteriora la calidad de vida, sino que representa una amenaza directa para la salud cardiovascular. Es uno de los factores de riesgo principales para el infarto agudo al miocardio, que sigue siendo la principal causa de muerte en el país.

Durante 2024, la hipertensión esencial fue la segunda causa de muerte en Costa Rica, con 940 fallecimientos registrados, y junto con los infartos representaron el 10% del total de defunciones. Esta enfermedad también puede derivar en derrames cerebrales, insuficiencia renal e insuficiencia cardiaca.

Ante este panorama, la CCSS ha destinado más de ¢5.200 millones en medicamentos para tratar esta condición, lo que refleja el alto costo no solo en vidas, sino también en recursos públicos.