
El paro que ayer sacó a 163 trabajadores de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) de sus puestos dejó 40 cirugías suspendidas en el Calderón Guardia y docenas de diagnósticos en el aire. No es una huelga caprichosa. Usted, señores del Gobierno, saben que los funcionarios exigen lo mismo que los usuarios: un sistema que funcione y salarios pagados a tiempo.
Mientras el caos impera, las farmacias levantan inventario a mano, los quirófanos reprograman a ciegas y los pacientes soportan dolores adicionales mientras esperan una cita que el sistema evaporó.
El desastre tiene nombre y apellido: ERP-SAP, una plataforma que costó millones y hoy reparte errores con eficiencia robótica.
Fórmulas desactualizadas, órdenes de compra perdidas, recargos sin autorización y descuentos fantasmas han convertido cada quincena en ruleta rusa. ¿Hasta cuándo justificará la cúpula de la CCSS esta improvisación? ¿Hasta que el salario del auxiliar desaparezca o la factura por medicamentos venza? ¿Hasta que una persona con una enfermedad crónica se quede sin medicamentos?
Hasta aquí llegó la excusa de la curva de aprendizaje: la incompetencia ya se volvió negligencia.
El Gobierno se comporta como espectador de palco. No basta tuitear apoyo; hace falta decisión política y técnica: auditoría independiente en 30 días, responsables con nombre y apellido y un plan de contingencia que devuelva la normalidad a las farmacias antes de que estalle otro paro. Las soluciones existen; falta coraje para ejecutarlas.
La CCSS nació para garantizar salud y dignidad. Cuando su columna vertebral tecnológica cede, el país entero se encorva. Basta de parches improvisados, basta de comités que no deciden. Ajusten el sistema, indemnicen a los afectados y devuelvan la confianza. Cada día perdido se mide en horas de dolor y en colones malgastados.
Celebramos el valor de quienes protestaron; tuvieron que alzar la voz para que ustedes en el Gobierno, despierten.
Costa Rica merece hospitales que curen, no sistemas que enfermen. ERP-SAP: solución inmediata o renuncie quien deba. La paciencia social ya se agotó y la salud del país no admite prórrogas. Actúen ya. Cumplan. Ya.