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Las conferencias de prensa realizadas por el Poder Ejecutivo para actualizar los datos diarios sobre la situación del Covid-19 en Costa Rica llegaron a un punto muerto.
Los medios de comunicación se cansaron de estar condicionados a solo lo que el gobierno quiere exponer, a lo que las autoridades buscan promocionar, a lo que quieren exaltar.
Cada mediodía la gente estuvo pendiente del televisor o el radio como drama que convoca a no despegar ojos y oídos del transmisor, pero eso cambió, muchos ya no comen cuento, entendieron el mensaje y decidieron no seguir el show de la 1 p.m. al que le metieron suspenso incluso alargando la hora de inicio.
Más que un espacio para que la ciudadanía tenga amplio conocimiento de todo lo que sucede, tomó tintes politiqueros, de mucho autobombo y se dejó de lado lo importante: la preocupación de cómo salir delante de esta situación que tiene al país consumido en crisis.
El amplio despliegue de ministros y presidentes ejecutivos que desfilaban en Casa Presidencial para aportar poco se acabó, y era necesario.
Bien por los medios de comunicación que se sumaron a los que ya no estaban alineados a promocionar aspectos que no sumaban, que solo buscaban levantar la imagen de un gobierno que desde el inicio estaba acéfalo y a la fecha sigue buscando la cabeza para ponerla a mirar al frente.
Los números para saber el comportamiento del virus son importantes, además de indispensables para basados en ellos buscar cómo poner a caminar el país, pero ya no se generaba información nueva más que las cifras que ya todos conocemos.
No es que la gente le reste importancia a la pandemia, pero cada día menos personas están al tanto de la conferencia, pues para la gente trabajadora con o sin esas cifras la vida sigue y debe salir a pulsear el sustento de la familia.
Hay que aprender a vivir con el virus siendo responsables, haciendo consciencia que estamos frente a una enfermedad nueva, pero con la cual hay que lidiar, por lo que no podemos quedarnos esperando de brazos cruzados que todo pase o desde afuera nos lleguen señales de cómo solventar las dificultades.
Se acabó el autobombo, la conferencia fue para lo necesario, como debió ser hace mucho tiempo, al grano y sin buscar protagonismos.
Esperemos que no sea algo de un día y en Zapote entiendan que el pueblo quiere soluciones no 30 o 40 minutos de burócratas repitiendo lo mismo durante 5 meses.