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Cuando muchos economistas hablan de las tarjetas de crédito, afirman que tienen cientos de beneficios si saben usarse bien, muchos alegan que se puede ganar premios, es posible acumular millas que luego se pueden cambiar por viajes y hasta facilitan una independencia económica.
Sin embargo, se debe ser realistas: la mayoría de los ticos no usan las tarjetas para obtener todos estos beneficios sino por necesidad, para comprar comida o hacerse de artículos a los que no podrían acceder si no fuera por estos plásticos.
Y prueba de eso son los datos que tiene el Ministerio de Economía, Industria y Comercio, en que se refleja que muchos de quienes tienen tarjeta la usan para poder costear sus gastos, el problema con esto es que al gastar dinero que, por cierto, no tienen, en muchos casos los saldos de las deudas cada día crecen más y más, provocando que a muchos se les haga inmanejable lo adeudado.
Según los datos del último estudio, los montos adeudados ya llegaron a ¢43.743 millones, el problema con esto es que muchos de los deudores no tienen cómo pagar, pero peor aún no cuentan con qué responder, entonces prácticamente esto es dinero perdido.
Es impresionante la cantidad de plásticos activos, que ascendió a 2.664.497, de estas al menos 725.644 tienen tarjetas adicionales, lo que quiere decir que una o varias personas de la familia también la pueden usar.
El estrangulamiento en que se mantiene la mayoría del pueblo no es para menos y se debe a razones muy claras, las cuales, a pesar de ser conocidas, muchas veces los gobernantes del pasado no hicieron nada por alivianar estas cargas a los bolsillos de la gente.
Cuando vemos estos números entendemos un poco más cómo es que los conciertos internacionales realizados desde el año pasado han estado a reventar, pese a que las entradas han sido bastante onerosas.
Los fines de semana, en el país los malls, supermercados, centros de entretenimiento y hoteles siempre están llenos. Muchas veces nos preguntamos cómo hacen tantas personas para darse todos estos lujos si sus salarios simplemente no se los permiten.
En ese momento cabe darse cuenta de que a muchas personas les pasa lo mismo que al Estado costarricense, es decir, gastan más de lo tienen, y por eso luego están con el agua hasta el cuello, porque les resulta imposible solventar todas sus responsabilidades, así como pagar sus deudas.
Se hace alarmante saber que la cantidad de tarjetas en la calle actualmente duplica en número a las que se entregaron en la década pasada, esto debería encender las luces de alarma de los hogares, pero también de las autoridades, pues no se puede vivir en estas condiciones, porque implica, en caso de no obtenerse una solución pronto, que habrá más personas en condición de pobreza.
Es hora de que las entidades bancarias pongan las barbas en remojo, porque si somos realistas muchas de estas deudas llegarán a ser incobrables y nos cuestionamos entonces:
¿Qué ganan emitiendo tarjetas si no recuperarán el monto de dinero que la gente debe?
Hacemos un llamado vehemente para que las personas actúen de manera cautelosa y ordenada con estos productos financieros, pues fácilmente se les puede salir de las manos, recordemos que estas herramientas deben usarse de modo adecuado para disfrutar de sus beneficios.
No podemos olvidar que los intereses de esas tarjetas llegan al 40% o 50% de lo que se debe, por lo que, siendo realistas, endeudarse de esa forma no se torna buen negocio para nadie.
Resulta imposible gastar lo que no tenemos, esta premisa se debe enseñar en los hogares desde que los niños son pequeños. Uno no puede darse ciertos lujos que se le harán impagables, a menos que cuente con un ahorro planificado.
“Es hora de que las entidades bancarias pongan las barbas en remojo, porque si somos realistas muchas de estas deudas llegarán a ser incobrables y nos cuestionamos entonces: ¿Qué ganan emitiendo tarjetas si no recuperarán el monto de dinero que la gente debe?”.