
Un trabajador de una finca ubicada en Socola, Llano Grande de Cartago, ubicó el cuerpo sin vida de Alberto Aguilar Araya, de 26 años y quien desapareció hace un mes.
El hombre llegó a la finca temprano para llevar el ganado a pastar, pero unas vacas se apartaron del grupo y caminaron cerca de unos árboles.
Cuando el peón trató de juntar de nuevo el ganado, se acercó a los árboles y divisó un cuerpo. Al llegar a ese punto se percató de que la ropa que portaba el sujeto coincidía con la de Alberto.
Ante esto llamó a su cuñado, quien tenía el contacto de los familiares del joven y, notablemente afectado, le comunicó entre lágrimas el hallazgo.
De inmediato el cuñado reportó la situación al sistema de emergencias 9-1-1, además pasó por el comité de Cruz Roja de Llano Grande y les dijo a los socorristas que lo siguieran, pues los guiaría hasta la finca.
Posteriormente les avisó a los familiares de Alberto.
HALLAZGO
En medio de una finca, entre colinas, en una bajada de 50 metros ubicaron el cadáver del joven que se dedicaba a amansar bueyes.
Hasta ese punto llegaron los cruzrojistas, quienes revisaron el cuerpo y lo declararon fallecido.
Los restos yacían incluso con el sombrero que portaba el muchacho el 3 de diciembre, cuando lo reportaron desaparecido.
Pocos minutos después llegaron el papá y el abuelo del occiso, quienes muy afectados confirmaron que el cuerpo era de su familiar.
Instantes más tarde comenzaron a arribar más parientes del veinteañero, quien era padre de cuatro menores de 2 y 7 años.
BÚSQUEDA
Algo que llamó la atención de los familiares es que un día antes ellos realizaron una búsqueda por la zona donde apareció el cadáver, pero no lo encontraron. Sin embargo, el trabajador logró hallarlo cuando pastoreaba a las vacas en su rutina matutina.
Así lo contó Martín Aguilar Alvarado, tío de Alberto, quien incluso recordó que la última búsqueda la realizaron el domingo todo el día en las montañas de Cascajal, Vázquez de Coronado.
“Él lo reconoció por la ropita porque andaba sabaneando al ganado en la finca. Lo encontraron a las 7:30 de la mañana. Gracias a Dios hubo un ángel en el camino y lo encontró a él, porque toda esta zona nosotros la anduvimos, pero no pasamos por donde él estaba”, contó.
El tío de la víctima añadió que hubo más de 60 personas que los apoyaron en las labores de rastreo y peinaron toda la zona con ellos, por lo cual emitió un agradecimiento para quienes les acompañaron.
HUMILDE
El tío del muchacho contó que Alberto era una persona muy tranquila, trabajadora y humilde, lo cual hacía que se ganara el cariño de quienes lo conocían.
“Era una persona muy calmada, una persona trabajadora, muy humilde, la verdad a él lo quería mucho la gente del pueblo, Llano Grande, y la verdad él se desapareció de un tiempo para acá, era un muchacho muy humilde, muy calmado, no se entiende por qué pasó lo que encontramos”, dijo don Martín.
Agregó que su sobrino vivía en Tierra Blanca, incluso desapareció en esa localidad cuando se dirigía hacia su casa, pero el cadáver lo hallaron a siete kilómetros.
En apariencia, el hombre entregó el 3 de diciembre unos bueyes a un amigo, posteriormente dijo que iría a su hogar, pero desde las 7:00 p.m. de ese día se desconocía su paradero.
De acuerdo con don Martín, encontrar el cuerpo de su sobrino les da paz a ellos como familia.
SIN BRONCAS
En tanto, Manuel Alvarado, tío abuelo del boyero, manifestó que era un muchacho muy trabajador.
“No tenía broncas con ninguna persona a como yo lo entiendo, desapareció hace como un mes”, mencionó.
Acotó que su sobrino nieto era una persona dedicada al trabajo, esforzada y que no tenía problemas con nadie.