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Una supuesta red de proxenetismo se escondía tras una supuesta sala de masajes en el cantón de Curridabat.
De acuerdo con el reporte de las autoridades, una mujer de apellido Prado y de 34 años, habría utilizado su vivienda como una sala de masajes terapéuticos, no obstante, en ella operaba una red ilegal.
En apariencia, las mujeres que realizaban esta actividad cobraban ¢25.000 por servicio, de los cuales debían entregar la mitad a la implicada y conservar el resto”, informó la oficina de prensa del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Al punto llegaron oficiales de la Sección Especializada en Violencia de Género, Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes, quienes allanaron la casa de la sospechosa.
Allí, arrestaron a la mujer y la trasladaron al Ministerio Público. Además, decomisaron ¢1 millón, monto que presuntamente proviene de las actividades ilícitas.
La mujer enfrentará cargos conforme a lo establecido en el artículo 169 del Código Penal, el cual establece que “quien promueva la prostitución de personas de cualquier sexo, o las induzca, mantenga o reclute con ese propósito, será sancionado con prisión de dos a cinco años”.
La norma penal establece la misma sanción a quien “someta a otra persona a servidumbre sexual”.
Diario Extra consultó a Errol Solano, alcalde de Curridabat, sobre el tema y si tenían detectada la operación de este u otros establecimientos.
“Nosotros no podemos asegurar que este tipo de situaciones se presenten, sin embargo, estos negocios pueden disfrazarse como salones de spa o centros de terapia que se utilizan con otros fines”, comentó. Este no sería un caso aislado. El pasado 12 de febrero, los agentes judiciales desarticularon otra red de proxenetismo que operaba bajo la apariencia de una sala de masajes. En esa ocasión, se reportó la explotación de al menos 15 mujeres y la captura de seis sospechosos en Barrio Escalante, Curridabat, Pavas y Rohrmoser.