Safari en la ONU

Asistir a la Asamblea General de la ONU, en el mes de setiembre de cada año, es uno de los puntos obligados en la agenda del Presidente de la República.  No solo para pronunciar un discurso sobre su visión de la política internacional y las posiciones de Costa Rica en los grandes temas mundiales y regionales, sino también para sostener entrevistas de alto nivel con algunos de sus colegas y los Directores Generales de Organismos Internacionales. Así lo está haciendo esta semana el presidente Carlos Alvarado y eso está muy bien, sobre todo porque el año pasado no asistió a la Asamblea General.

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Asistir a la Asamblea General de la ONU, en el mes de setiembre de cada año, es uno de los puntos obligados en la agenda del Presidente de la República. 

No solo para pronunciar un discurso sobre su visión de la política internacional y las posiciones de Costa Rica en los grandes temas mundiales y regionales, sino también para sostener entrevistas de alto nivel con algunos de sus colegas y los Directores Generales de Organismos Internacionales.

Así lo está haciendo esta semana el presidente Carlos Alvarado y eso está muy bien, sobre todo porque el año pasado no asistió a la Asamblea General.

El presidente Alvarado, sin embargo, se ha hecho acompañar de una delegación sin precedentes históricos desde que Costa Rica participó en la fundación las Naciones Unidas en el Gobierno de don Teodoro Picado. Nada más y nada menos que 22 funcionarios públicos acompañan al Jefe del Estado.

¿A qué va Epsy Campbell, vicepresidente, con un asesor de prensa incluido, si con el Presidente de la República es suficiente? Nada más que a pasear.

¿Por qué el canciller Manuel Ventura se hace acompañar de su viceministra y de diez funcionarios y asesores de varios Departamentos, si además en Nueva York lo esperan el embajador Rodrigo Carazo y 9 funcionarios de la Misión Permanente ante la ONU? Más pareciera un viaje de compras y de paseo a la Gran Manzana que una misión de trabajo a la Asamblea General.

Sí se justifica la austera participación del Ministro de Ambiente, en una Asamblea General dedicada a la conservación de la tierra y los mares, así como la de la Ministra de Turismo en otras actividades paralelas propias de su cargo. 

Pero el Canciller Manuel Ventura no tiene excusa alguna con esta faraónica misión que pone en entredicho la política de austeridad de la Ministra de Hacienda y en jaque a este Gobierno frente al país, porque mientras a todos nos han apretado duro con la ley 9635, don Manuel se pasó por sálvese sea la parte la falsa política de austeridad y control del gasto público del Gobierno. 

Si la ley 9635 perdió legitimidad ética al conocerse la enorme evasión fiscal de grandes empresas… ahora y después de este safari de turismo y compras a Nueva York, que viva la Pepa y que el Gobierno del PAC deje de hablar paja y contradecirse entre lo que dice y hace, y que no trate la Casa Amarilla de engañar a nadie con falaces explicaciones, porque este es un injustificable despilfarro de recursos públicos y un descaro cínico frente a la ciudadanía. 

Aunque la ONU haya premiado a Costa Rica por su política ambiental de varias décadas y nuestro país haya votado bien a favor de aplicar el TIAR a Venezuela, este sinsentido y multitudinario viaje frente a las exigencias de austeridad y control del gasto público es un durísimo golpe a la credibilidad del Gobierno.

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