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Desde que existió el primer homínido en la Tierra (desde el Sahelanthropus, el techadensis, el Orrorin tugenensis,… el Australopitecos africanus… etc… hasta el Homo sapiens), siempre han existido los problemas para el hombre. Incluso podría decirse que las dificultades en nuestro tiempo son más complejas que en la antigüedad debido a una sociedad artificial que el mismo hombre ha creado: obstáculos de tipo económico, familiar, laboral, conyugal, social, existencial, etc. Podría decirse que aquel que no tiene problemas es porque está muerto, o al menos permanece en un estado de inacción, catalepsia, crioterapia, etc. Inclusive, hasta se puede especular que, permaneciendo en un supuesto estado psíco-físico de esos, nuestro virtual sujeto podría sentir alguna incomodidad al menos. ¿Es posible?
¿Qué sería la vida sin problemas? Primero, que eso no es posible, y segundo que un tipo de vida así sería inactiva, vacía, inerte, estéril y sin propósitos… Por lo tanto, mi amigo(-a), eso significa que debemos aprender a resolver inteligentemente nuestros problemas si queremos estar -al menos a ratos- un tanto tranquilos y con disposición de afrontar nuestro escollo y, de esa forma, vivir más felices. ¿Le parece?
Todas las personas, indistintamente de su posición socioeconómica, credo, raza, y demás factores; tienen problemas. Los mismos son inherentes a la vida de los hombres y las mujeres de todas las latitudes y longitudes. No se trata de negar, huir, tener miedo, etc. con lo que se nos presente, con lo que tengamos entre manos, porque aunque sea muy humano (y de vez en cuando nos va a ocurrir, pues tampoco somos robots o seres cibernéticos) el dejarnos llevar por alguna de las emociones extremas, en nada va a contribuir a que avancemos en la solución de nuestro problema; sino empeorarlo. El proceder bajo alguna de las emociones es una manera errónea de enfrentar los problemas. La razón nos permite encontrar una salida; la emoción nos consume en él.
El escritor Samael Aun Weor dijo: “La solución de todo problema está dentro del problema mismo”. Eso significa que, si por ejemplo uno tiene dificultades económicas, lo que se debe hacer es buscar dentro de nuestro presupuesto, ingresos, negocios, lo que anda mal, e intentar manejarlo de una mejor manera. Podría ser que la persona endeudada gasta más de lo que gana, no hace un presupuesto exacto antes de gastar, es un comprador compulsivo, etc. El problema que algunas personas tienen es que, cuando se encuentran en una situación difícil, se desesperan, se ofuscan y toman acciones erróneas, como por ejemplo irse a tomar unos tragos porque está estresado por las deudas que tiene o tuvo una pequeña discusión con su señora y no haya que hacer. Esto último es muy humano -como dije-, pero no nos ayuda, sino que más bien nos lleva más abajo en el despeñadero; según se trate del grado del desvarío que tengamos.
Pues bien, ¿cuál podría ser la primera regla que podemos emplear cuando tenemos un problema?
Ya hemos dicho que las fórmulas mágicas no existen y que muchas veces lo que es bueno para una persona, no lo es para otra, pues la historicidad no es la misma en todo el mundo. Sin embargo, creo que en primer lugar lo que se debe hacer cuando se tiene un problema (sobre todo cuando se trata de algo delicado) es intentar tranquilizarse -¡Cosa difícil!, diría cualquiera-. Esto último tiene que ver con aprender a tener quietud mental. En un mundo lleno de ruido y estímulos nocivos para la mente, es difícil el poder concentrarse, pero lamentablemente sin la debida concentración mental no podemos resolver eficientemente ningún problema. Es por eso que muchas personas caen en enfermedades mentales tales como la depresión, la abulia, la anorexia, la melancolía, el surmenaje, etc. Una vez que hemos caído en cualquiera de estos padecimientos no solo tenemos un problema, sino que estamos “problematizados”.
Como segunda regla yo diría que hay que evitar el convertirse en parte del problema mismo. Esto simplemente significa no complicar las cosas. Ya lo expuse, si tenemos un problema, no ocasionemos otros problemas intentando resolver el que ya tenemos. Si tenemos un gran trabajo que hacer, ¿en qué avanzamos si generamos más estrés de la cuenta? ¿No es mejor intentar relajarse y comenzar paso a paso?
Finalmente, hagamos un alto: analicemos qué tipo de problema tenemos, redactemos una lista de posibles soluciones y empecemos ya con la primera ¿No funciona?, bueno sigamos con la siguiente…
*Bach. Psicología